El pasado 8 de marzo las calles de todo el país se llenaron de gente pidiendo igualdad. Era una lucha global (más de 150 países se sumaron a la huelga) que tiñó de lila las calles de medio mundo. En nuestras islas, también pasó. Los movimientos feministas querían poner en evidencia que sin mujeres se para un país y denunciar la violencia machista y el sistema patriarcal, evidenciando las cargas que soportan y generando una alternativa feminista. Lo consiguieron, en parte.

Según este diario, 20.000 personas clamaron contra la brecha salarial, los techos de cristal, el acoso sexual y todas las mujeres asesinadas por sus parejas. Ni el viento ni la lluvia impidieron que el feminismo inundase las avenidas desde la Plaza España hasta vía Roma. La España más rancia, aquella representada por un PP que en un principio no apoyó la reivindicación feminista “por ser una propuesta de izquierdas” tuvo que callarse ante la marea humana que clamaba igualdad…

Sin embargo, hoy hace casi una semana de todo esto, y no se vislumbra que se vaya a dar ningún cambio substancial para paliar estas injusticias. El gobierno de Rajoy no ha hecho el más mínimo gesto en este sentido.

El pasado 8 de marzo fue una victoria del feminismo que, entre todos, tenemos que consolidar y a ampliar. Día a día, concienciándonos, de-construyendo las relaciones patriarcales y tejiendo una sociedad más justa y equitativa. Nuestros hijos e hijas se lo merecen.

Joan-Pau Jordà

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