Música a todo volumen a partir de las seis de la madrugada, ruidos, restos de botellas, jeringuillas, vómitos, vasos, gente en la calle… esa es la pesadilla a la que están sometidos cada fin de semana los propietarios de un inmueble de Palma ante la pasividad, o impotencia, por parte del Ayuntamiento para poner fin a lo que está ocurriendo.

El origen de todos estos problemas es el XY Cruising Bar, ubicado en los bajos de un edificio de la calle Vinyassa de Palma y que, tras numerosas denuncias presentadas ante la Policía y Cort por parte de los vecinos, pudo comprobarse que carecía de las pertinentes licencias de actividades lo que llevó al consistorio palmesano a  decretar que cesara en esas actividades ya en el año 2012.

Sin embargo, ni la propiedad del local ni quienes gestionan el negocio han hecho el más mínimo caso ni de esa orden ni de los desesperados ruegos posteriores de los vecinos y las molestias continúan.

Uno de los vecinos afectados ha explicado a Crónica Balear que la situación “es insostenible. Este es un barrio alejado de las zonas de fiesta, una zona tranquila pero desde que se ha montado este bar no se puede descansar”.

Y añade: “Los fines de semana el bar funciona como after y la música suena a todo volumen a partir de las seis de la madrugada hasta el punto de que todo el edificio tiene vibraciones. Las sesiones son hasta la diez de la mañana y cuando cierran puertas, es normal encontrar todo tipo de restos en la acera y en la entrada a nuestro edificio: vasos, jeringuillas, vómitos, meadas. Con la llegada del verano la cosa es peor porque la gente sale al exterior para consumir sus bebidas o fumar y el ruido se incrementa”.

Así, el primer paso dado por los afectados fue denunciar ante la Policía lo que ocurría: “Y es cierto que siempre vienen pero la tranquilidad dura el tiempo que dura su intervención luego, como si nada. Hemos llamado multitud de veces sin que a la larga, se consiguiera resultado alguno”.

“También se habló con la propietaria del local en varias ocasiones para explicarle lo que está ocurriendo y las molestias que da el bar que han montado sus inquilinos pero tampoco hemos logrado absolutamente nada” añade.

Muestra entonces el mensaje recibido en uno de los teléfonos móviles de un vecino y que, según dice, proviene de uno de los propietarios del bar: “Hola, soy R. Ya no estoy al frente del XY, he intentado que mi socio cumpla los horarios pero es imposible, se niega. La licencia es hasta las 2`30 horas y desde las 00:00 sin música” por lo que anima al vecino a denunciar si el bar vuelve a provocar molestias.

Este vecino quiere también dejar claro que entre semana no hay problemas pues respetan horarios y no hay música “pero no ese el problema”.

Actividades molestas -que según la propia Ley de Propiedad Horizontal están prohibidas-, negocio que ejerce sin licencias y denuncias reiteradas de los afectados y comprobadas por la Policía sobre el terreno –Policía Local, Patrulla Verde y Policía Nacional han desfilado ya por allí atendiendo las llamadas de diferentes vecinos pidiendo ayuda-, circunstancias, todas ellas, que pudieran hacer pensar en una rápida respuesta por parte del Ayuntamiento para poner fin a lo que está ocurriendo.

Pero la pasividad de Cort en este caso es exasperante, por no decir preocupante e imprudente, y ello obliga a preguntarse sobre las razones por las que el Ayuntamiento no ejecuta sus propias órdenes.

En todo caso, esa inactividad de Cort no ha dejado otra salida a los afectados que presentar una denuncia ante los juzgados (lo que supone dinero y tiempo) en cuyo escrito puede leerse lo siguiente: “No obstante, es conocida la pasividad de este Ayuntamiento por hacer cumplir lo ordenado. Siendo que la única vía es acudir al auxilio de este Juzgado”.

 

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.