Foto: Reuters

La ministra de Justicia de Noruega, Sylvi Listhaug, ha anunciado este martes que va a presentar su renuncia al cargo, en un intento por impedir la caída del Gobierno, integrado por una coalición de centro derecha.

Listhaug provocó el malestar en las filas de la oposición a comienzos de mes cuando acusó al opositor Partido Laborista de poner los derechos “de los terroristas” por delante de la seguridad nacional, un tema especialmente sensible para los laboristas, que en 2011 se vieron golpeados por el ataque del ultraderechista Anders Behring Breivik, que acabó con la vida de 77 personas en un campamento de juventudes laboristas.

Listhaug realizó sus declaraciones después de que los laboristas y los cristianodemócratas se aliaran para tumbar una ley que da al Gobierno la capacidad de poder quitar la ciudadanía noruega a un ciudadano sin necesidad de que medie una orden judicial en casos de sospechosos de terrorismo o de unirse a grupos de milicianos extranjeros.

Las declaraciones de la titular de Justicia generaron una profunda polémica y la ministra se vio obligada a pedir disculpas por sus palabras la semana pasada. Sin embargo, los partidos opositores aseguraron que su gesto no era suficientemente sincero y que debe dimitir.

Los opositores cristianodemócratas anunciaron el lunes que se unirían a los cinco partidos de centro izquierda para respaldar su moción de censura contra la ministra, lo que garantizaba su salida del Ejecutivo.

La votación de la moción en el Parlamento estaba prevista para este martes. La primera ministra noruega, Erna Solberg, afronta ahora la decisión de permitir la salida de Listhaug, debilitando su gabinete y arriesgándose a que el partido Progreso abandone el Ejecutivo, o decantarse por la renuncia de todo el Gobierno.

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