La inspectora de la Policía Nacional que dirigió el registro en la finca del empresario Bartolomé Cursach ha declarado que éste se le acercó para pedirle “en voz muy baja” si “por favor” le podía “ayudar con el tema del arma”, inmediatamente después de que encontraran una carabina del calibre 22 en su dormitorio.

La inspectora ha explicado este jueves, durante el juicio por tenencia ilícita de armas, que entonces ella dio un paso atrás y dijo “en voz alta” que “el arma era el menor de sus problemas” y que se la iban a llevar para verificar si era legal.

La inspectora ha explicado que en el registro participaron unos cinco funcionarios policiales, y que todos se encontraban en el dormitorio ubicado en el piso superior de la casa cuando uno de ellos informó de que había encontrado munición.

Entonces preguntaron a Cursach si tenía un arma y éste confirmó que sí y acompañó a un agente para sacarla debajo de la cama. La inspectora ha señalado que fue el funcionario el que la extrajo.

Este agente anunció en voz alta que la carabina estaba municionada y lista para el disparo. Seguidamente según la inspectora, el acusado se le acercó en la zona del vestidor y le dijo si le podía “ayudar con el tema del arma”.

Por otro lado, la inspectora ha afirmado que tras encontrar la carabina Cursach manifestó que la tenía para su defensa porque “era una finca muy grande” y “a veces estaba solo y tenía miedo”.

Por otro lado, el policía que encontró la munición ha asegurado que Cursach también se le acercó y le dijo si le podía “echar una mano”, a lo que le contestó que él no llevaba las diligencias y que no estaba allí para ayudarle.

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