BEN SOLOMON/TENNIS AUSTRALIA

El tenista suizo Roger Federer afronta este domingo (9:30 hora peninsular española) su trigésima final de un ‘Grand Slam’ cuando salte a la Rod Laver para buscar su sexto Abierto de Australia, ante un Marin Cilic que supone el último obstáculo para que el mejor tenista de la historia siga agrandando su leyenda.

Un año después, el de Basilea repite final en Melbourne. Un año que fue de regreso al pasado. Pese a los problemas de lesiones en temporadas como la de 2013 o 2016, Federer firmó un regreso fulgurante el pasado curso que no parece tener fecha de caducidad. “Con 36 años no se puede ser favorito”, dijo en la antesala al torneo, dando crédito a los Zverev, Dimitrov o Kyrgios.

La dureza del ‘grande’ australiano y la puerta abierta para aspirantes se quedó en un Federer-Cilic. Rafa Nadal o Novak Djokovic cedieron en una preparación física in extremis, mientras Federer volvió a la final sin ceder un set para seguir la línea de un 2017 de siete títulos y dos ‘grandes’ para llegar a los 19.

Del mismo modo, Cilic volvió a ser la alternativa al ‘Big 4’, como hiciera el pasado curso llegando a la final de Wimbledon, donde topó con el propio Federer. El suizo, en sus vacaciones tras dejar con la boca abierta a expertos y aficionados, coincidió con Cilic en Maldivas. Intercambiaron pachangas y gastronomía tradicional, para conocer mejor a la persona detrás del tenista.

Un par de meses después ambos se encuentran en la final de Australia y el croata se aferra al único precedente favorable (8-1). Unas semifinales del US Open 2014, camino de su único ‘grande’. Cilic no ha encontrado freno a un juego agresivo con su saque y derecha que topará ahora con un Federer igualmente agresivo, que quiere igualar el récord de seis títulos en Melbourne de Djokovic y Roy Emerson.

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