Foto: Europa Press

La nadadora española Mireia Belmonte ha explicado que 2018 es un año “especial porque está justo en medio del ciclo olímpico” en el que piensa “seguir con el mismo ritmo de entrenamiento sin bajar la guardia”, y en el que se ha planteado como “reto” batir el récord de Europa de 200 metros mariposa.

“Este año es especial porque está justo en medio del ciclo olímpico y siempre intentar seguir con el mismo ritmo de entrenamiento sin bajar la guardia. Ya estoy esperando que llegue Tokyo 2020, quedan un par de años”, explicó Belmonte durante un acto promocional de Hyundai.

En cualquier caso, aclaró que no se le “hace larga la espera” entre unos Juegos y los siguientes. “Con todo el trabajo que hacemos los ciclos olímpicos se pasan muy rápido, más de lo que te esperas. Cuando acabé Pekín 2008 vino Londres 2012 muy rápido y después Río 2016 casi sin imaginármelo. Son etapas que hay que disfrutar, siempre con el objetivo de los siguientes Juegos, que es lo importante, pero también pensando en los Europeos y Mundiales que te posicionan en el ranking”, analizó.

En este recién estrenado 2018, a la catalana “haría mucha ilusión conseguir un récord de Europa en la piscina de 50 metros”. “La modalidad que tengo más cercana es el 200 mariposa. Estoy entrenando para ello (…) En piscina de 50 metros no tengo ningún récord de Europa ni del mundo, así que es buen año para empezar este nuevo reto y que quedé mi nombre grabado para los próximos años por tener un récord de Europa”, señaló.

Entre el resto de pruebas que acostumbra a nadar, Belmonte no escondió que el 1.500 metros ya es “una prueba más” en su calendario. “Es diferente porque es muy larga para la piscina e interesante. De momento me va bien, gané la plata en el Mundial, y si tengo que añadir una prueba más en Tokyo 2020, bienvenida sea”, valoró.

Para cumplir esos objetivos, reconoció que aún tiene que definir por completo su preparación. “Todavía no sabemos bien dónde vamos a entrenar. Siempre vamos a Sierra Nevada para hacer un trabajo en altura y estamos en el CAR de Sant Cugat, vamos combinando el entrenamiento en altura y a nivel del mar. Este año he pensado ir a Bolivia a 4.000 metros de altitud, pero todavía estamos estudiando si nos va bien para el cuerpo y para los entrenamientos”, subrayó.

Mientras tanto, cada día que pasa es “un día completito”. “No tienes tiempo para aburrirte. Son ocho horas de entrenamiento repartidas entre cinco horas de agua, otra hora de cardio, ya sea carrera o bici estática, boxeo, escalada… Y también el tiempo para las pesas y la musculación”, relató sobre su intenso día a día en los entrenamientos.

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