Foto: Reuters

Al menos 41 personas han muerto y más de 100.000 han sido evacuadas debido al avance de múltiples incendios forestales por el estado de California, en el oeste de Estados Unidos, donde ya han resultado calcinadas unas 86.000 hectáreas.

Unas 5.700 infraestructuras han sido destruidas, incluyendo al menos una docena de bodegas de vino de la zona. La sequedad y los fuertes vientos han complicado la tarea de los más de 100.000 efectivos de bomberos que combaten ya un nuevo gran incendio forestal en el condado de Lake.

“Desafortunadamente, las condiciones del viento y la topografía están provocando que el fuego sea muy irregular y vaya en varias direcciones diferentes. Los vientos cambian constantemente de dirección en esa área”, ha declarado a la cadena de noticias CNN el capitán del Departamento de Protección Forestal y contra Incendios de California Scott McLean.

“Es una bestia difícil de manejar en este momento”, ha declarado el portavoz de Bomberos Dennis Rein.

En el condado de Sonoma han muerto 22 personas, según el último balance oficial, y otras 174 continúan desaparecidas. El Gobierno local espera que la cifra disminuya a medida que los residentes son identificados.

Aunque no se ha determinado completamente la causa de los incendios, se cree que fueron provocados por líneas eléctricas derribadas por fuertes vientos.

La temporada de incendios forestales de este año está siendo una de las peores en la historia de Estados Unidos, con 3,5 millones de hectáreas quemadas, según el Centro Nacional de Bomberos Interagencias.

Los incendios comenzaron el domingo pasado sobre las 22.00 (hora local) y se han propagado debido a los fuertes vientos que arrecian la zona.

El vicepresidente del país, Mike Pence, visitó este martes la oficina de los servicios de emergencia de California para anunciar que el mandatario estadounidense, Donald Trump, había aprobado el envío de las ayudas federales para llevar a cabo las labores de recuperación en la zona afectada.

El alto número de víctimas mortales convierte esta ola de incendios en la más mortífera desde los 29 muertos registrados en 1993 en el parque Griffith de Los Ángeles.

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