La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Baleares ha absuelto a un hombre que estaba acusado de drogar a una prostituta con burundanga en Mallorca para violarla y obligarle a hacer todo lo que le pidiera.

El Tribunal considera probado que el acusado contrató los servicios sexuales de la prostituta en Palma, como ya había hecho anteriormente, y que ambos se dirigieron en el coche del hombre a un descampado en Llucmajor donde el acusado comenzó a grabar con una cámara, “sin que conste oposición” de la mujer.

La cámara grabó cómo ella se desnudaba y mantenían relaciones sexuales. Sin embargo, los magistrados no consideran acreditado que él ejerciera algún tipo de violencia, la amenazara, la obligara a consumir cocaína o le inyectara en la zona lumbar escopolamina (nombre clínico de la burundanga).

Con todo, sí considera probado que los médicos apreciaron que la prostituta presentaba signos de haber recibido una punción en la zona lumbar.

En todo caso, la Audiencia cree que la acusación no ha acreditado suficientemente la concurrencia de los parámetros legales para atribuir a la declaración de la víctima un valor probatorio de cargo suficiente y desvirtuar la presunción de inocencia del acusado.

La Policía registró el ordenador del acusado y encontró, además del vídeo grabado, búsquedas en Internet sobre la burundanga. El hombre dijo que lo había buscado a raíz de un programa que había visto en televisión.

Sin embargo, ningún informe médico certifica que la mujer tuviera escopolamina en su cuerpo, si bien la sentencia matiza que los hospitales no suelen contar con los medios para realizar la prueba ni la practican de forma ordinaria.

En este sentido, para el Tribunal cobra especial importancia la grabación de los hechos, en los que la prostituta no presenta ninguna lesión, hematoma o enrojecimiento provocados por la supuesta violencia y además su actitud no parece “ser la de una persona que actuara sin saber lo que hacía”.

Además, recalcan los magistrados, si hubiera sido drogada con escopolamina no hubiera podido recordar nada de lo ocurrido y aportar un relato tan detallado.

Finalmente, los magistrados aprecian contradicciones en la narración que hizo la mujer acerca de lo que hizo cuando el hombre la dejó en un aparcamiento, ya que aportó “tres versiones diferentes”.

Por todo ello, la Sala ha dictado una sentencia absolutaria.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.