18 junio 2016

Experto advierte del aumento de las sustracciones de menores por sus padres

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Experto advierte del aumento de las sustracciones de menores por sus padres

La sustracción de menores por parte de sus progenitores y su traslado a otro país va en aumento, según ha advertido el Catedrático de Derecho Internacional Privado Javier Carrascosa, en las jornadas sobre Derecho de Familia de la Asociación Española de Abogados de Familia (AEAFA) en Palma.

“La sustracción de menores por sus progenitores cada vez es más frecuente y los procesos son más complicados”, ha señalado Carrascosa, que estima que en España llegan anualmente a los tribunales unos 300 casos.

Carrascosa ha señalado que este tipo de sustracciones comenzó en los años 80 y se intentó reducir mediante la firma de convenios internacionales pero no ha sido así. Debido a las mejoras y el incremento de los transportes, en la actualidad es “mucho más fácil sustraer al menor”, ha explicado a Efe.

El catedrático, que ha ofrecido la ponencia “Derecho internacional privado de familia. Visión práctica” en las jornadas organizadas por AEAFA en Palma, ha detallado que además el modelo ha evolucionado: si en los años 80 el caso más frecuente, en un 90 % de los casos, era la sustracción por parte de un padre con derecho a visita, hoy en día la mayoría de las sustracciones las llevan a cabo madres que tienen la custodia del menor.

“Lo sustraen y lo llevan a otro país por miedo al padre, ya sea por amenazas o malos tratos hacia el menor, o hacia la madre o hacia ambos”, ha descrito Carrascosa.

El cambio de modelo dificulta la solución de este tipo de procesos porque el Convenio de la Haya de 1980 contra el secuestro de menores fue diseñado para facilitar la restitución en el tipo de casos que eran más frecuentes en aquel momento.

Otra dificultad añadida es que en ocasiones no se autoriza la restitución del menor al país de origen atendiendo al grado de peligrosidad en dicho país, pero se aplica con arreglo al criterio de cada tribunal.

Según Carrascosa “haría falta una especie de sala en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos que se ocupara de unificar los casos de no restitución del menor, para evitar que acabe siendo éste quien pague los platos rotos”, ha señalado.

Un avance significativo en el Derecho Internacional en el abordaje de estos casos es que cada vez se tiene más en cuenta la opinión del propio menor.

“El menor no es propiedad de los progenitores y que sea menor no implica que sea incapaz, sino únicamente que requiere una especial protección en atención a su inmadurez”, ha señalado Carrascosa al respecto.

“Al menor hay que escucharlo siempre”, ha subrayado el catedrático de la Universidad de Murcia, que destaca el avance que ha supuesto la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en este sentido.

Si bien no existe una edad establecida y es el juez quien determina el grado de madurez para que el menor sea o no escuchado, Carrascosa ha precisado que a partir de los 7 u 8 años es difícil justificar que no sea tenido en cuenta y desde los 12 años se suele hacer siempre.

Ha recordado que una de las causas de la no restitución al país de origen es precisamente que el menor manifieste sin género de duda que no quiere volver, ya que tiene derecho a elegir el entorno en el que quiere desarrollarse.

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