23 Febrero 2016

Un campo de minas llamado “Caso Nóos”

Un campo de minas llamado “Caso Nóos”

En primer lugar, quería disculparme pues la semana pasada no pude atender mis obligaciones para con esta sección debido a una intoxicación alimentaria por una grave negligencia de un restaurante; materia que abordaré en breve desde la óptica de mi propia y desafortunada experiencia personal.

Recuperado ya, retomo esta semana el tan cacareado “Caso Nóos” y al que he hecho referencia ya en varias de mis crónicas anteriores.

Un juicio que comienza la fase de declaraciones ante la Audiencia de Palma y que ha obligado a desplazar su sede habitual –en la Plaza del Mercat- para poder dar cabida a letrados, testigos, periodistas y, cómo no, a tan “ilustres” acusados.

Y un juicio que se ha convertido en un autentico campo de minas para quienes están inmersos en él ya que ha dado pie a situaciones tan pintorescas (por decirlo suavemente) como la protagonizada por el sindicato Manos Limpias al recurrir la distribución de los asientos de los Abogados intervinientes pues consideraron que el suyo merecía “un asiento en primera fila”.

Sostenían los abogados de dicho sindicato que ese “asiento en primera fila” les pertenecía por haber sido ellos quienes habían llevado el peso de la acusación y que no poder dirigirse desde esa posición al Tribunal- como al resto de personas que prestaban declaración- les “perjudicaba y suponía una injusticia inadmisible”.

Como era de esperar, las reclamaciones de Manos Limpias cayeron en saco roto y fueron desestimadas por el Tribunal que dio paso al turno de “cuestiones previas”.

Turno en que cada Letrado se agarró a todo motivo procesal, conocido y por conocer, que les permitiese justificar las razones por las cuales su defendido no debería estar sentado en el banquillo de los acusados.

La “Doctrina Botín”

En este sentido, había expectación por conocer si la defensa de la infanta Dña. Cristina invocaría la “Doctrina Botín” y lograría finalmente evitar ser juzgada.

Para que nos entendamos todos: cuando se lleva a cabo un juicio de estas características –por lo penal- se hace necesario que el Ministerio Fiscal (que representa el interés público, de la sociedad, al Estado) se sume a la acusación popular (es decir, al sindicato Manos Limpias).

Si ello no es así, la “Doctrina Botín” implica que se ponga en duda que la acusación popular pueda seguir adelante con la acusación pues, al no participar el Ministerio Fiscal en dicha acusación, el Estado “no reconoce” que haya motivos para continuar adelante con el caso.

Una última trinchera defensiva de los letrados de la Infanta antes de tener que lidiar en el cuerpo a cuerpo de un proceso y que fue arrollada por un tanque en forma de larga y motivada resolución del Tribunal de ochenta y cinco páginas de las que treinta se detienen en el análisis y resolución sobre lo oportuno, o no, de aplicar la dichosa doctrina al caso.

El Tribunal entendió, por unanimidad, que no cabía aplicar la doctrina Botín al caso Nóos, lo que ha supuesto que, por primera vez en la historia de España, un miembro de la Familia Real deba sentarse en el banquillo de los acusados y hacer frente a una petición de ocho años de prisión por cooperación en delitos fiscales.

“Hacienda somos todos”

Pero como ya les he dicho, el juicio es un autentico campo de minas y la última la hizo estallar la Abogada del Estado quien aseguró que no se podía juzgar a la Infanta en base a que se trataba de un delito fiscal y, acuérdense, “Hacienda somos todos”.

Dos y dos son cuatro, debió pensar la Abogada del Estado quien razonó: “Si yo no acuso a la Infanta y si Hacienda somos todos… resulta que en ese “todos” falto yo así que… ¡Manos Limpias no puede seguir adelante con sus maquiavélicas ideas!”.

Les juro que hubiera vendido parte de mi Código Civil por ver las reacciones del Tribunal ante tal razonamiento que, como era de esperar, fue rechazado.

Semana clave

A partir de este martes se inicia una semana clave en la que deberían declarar los principales implicados: la propia Infanta Doña Cristina, Iñaki Urdangarín y su ex socio Diego Torres en maratonianas sesiones diarias de mañana y tarde y que podrían prolongarse hasta la semana que viene.

Por el momento, llama la atención las graves contradicciones entre las declaraciones del ex presidente Jaume Matas y las de sus antiguos cargos políticos. Unas contradicciones que podrían estar motivadas por posibles pactos de los acusados con la Fiscalia a fin de evitar duras penas.

Un proceso que resulta fascinante para los letrados, no tanto por la propia trascendencia histórica del mismo sino por ser testigos de cómo se han levantado las más altas murallas de defensa en torno a algunos de los acusados y como han ido cayendo una tras otra.

Y un proceso del que, estoy seguro, volveremos a hablar.

Pedro Antonio Munar Rosselló (abogado)

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