28 Noviembre 2015

¿Los videojuegos son el futuro de la educación?

¿Los videojuegos son el futuro de la educación?

Muchos niños pasan tanto tiempo jugando en sus dispositivos móviles, ordenador o videoconsola, como estudiando. Las instituciones son conscientes de esto. Por ese motivo los videojuegos comienzan a tener más presencia en las aulas, porque son recursos que los niños asocian con entretenimiento y su implementación en las escuelas puede lograr una mayor implicación de los alumnos con sus estudios.

Son muchos los profesores que, conscientes del gran peso de los videojuegos en la sociedad actual, los aprovechan de formas innovadoras para enseñar a niños y adolescentes habilidades que van desde las sumas y las restas, hasta la programación. Es lo que se conoce como la gamificación en la educación.

La gamificación consiste en la aplicación de diversas mecánicas de juego en entornos diversos para incentivar comportamientos determinados. En el caso de la educación, estas mecánicas se crean para lograr una mayor implicación de los estudiantes en su proceso de aprendizaje y para que perciban la experiencia en el aula como algo ameno y atractivo.

De esta forma se anima a los alumnos a participar más en clases y a percibir el aula como un entorno entretenido en el que el aprendizaje no es aburrido. Además, se facilita que el estudio esté mejor adaptado a las necesidades de cada estudiante.

La posibilidad de que los niños y adolescentes puedan progresar de forma más autónoma en la adquisición de nuevos conocimientos, es una de las grandes ventajas que los videojuegos y otras herramientas tecnológicas, como las aulas virtuales, ofrecen a alumnos, padres y educadores.

Los videojuegos ofrecen la posibilidad de que el aprendizaje no se perciba como un proceso monótono y repetitivo, sino como una aventura divertida que implica la consecución de metas y la sana competición con otros compañeros. En este sentido, los videojuegos se perciben como herramientas sociales que fomentan la buena relación y la colaboración en la búsqueda del progreso.

Estos son solo algunos de los ejemplos de cómo los videojuegos han ganado terreno en la educación. Los resultados positivos obtenidos de dichas experiencias, han hecho que muchos investigadores y pedagogos promuevan una mayor presencia de este recurso en el aula, porque:

  • Mejora los resultados académicos y el comportamiento en clases.
  • Los alumnos trabajan más y están más motivados.
  • El trabajo en el aula se aprovecha mejor, pues el conocimiento se adquiere de una forma prá
  • Se fomenta el trabajo en equipo y la colaboración para la resolución de dudas y problemas.
  • Se aprovecha la buena disposición de los alumnos para jugar en el proceso de aprendizaje, obteniendo mejores resultados con menos esfuerzo.

A medida que la tecnología avanza se hace posible que las clases sean más interactivas y menos tradicionales. Es en ese contexto en el que los videojuegos ganan protagonismo, presentando propuestas atractivas y didácticas para implementarlas en el aula. Es una forma inteligente de aprovechar la predisposición de los niños a utilizar la tecnología en su día a día y orientar dicho uso al aprendizaje.

Por María José Madarnás, editora de Maternidad Fácil.

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