Los senegaleses campan a sus anchas vendiendo droga, las nigerianas ejercer la prostitución, los ladrones de varias nacionalidades roban sin problemas en las playas, donde los locales de ocio como bares y discotecas rompen los tímpanos y la salud de los vecinos con el excesivo ruido.

Donde los turistas se sienten como en el pueblo de Pinocho donde todo esta permitido, donde los policías honrados se sienten desbordados y superados y se terminan marchando, donde el buen hacer y la cordura de algunos dirigentes hace muchos años que la perdieron si es que la tuvieron cegados por la codicia del poder y el dinero.

Un lugar donde las aguas residuales de algunos hoteles desembocan en nuestras playas, donde no se avisan de los peligros si no que se ocultan por miedo a que no haya próxima temporada, donde se premian a los miserables y castigan y destierran a los justos, donde la dedocracia impera y el caciquismo gobierna, donde los niños nada bueno pueden aprender.

Imaginen a que lugar me refiero…

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