Inca /11/10/2013/

La Policía Judicial de la Guardia Civil y los forenses trabajan incansablemente para tratar de esclarecer el extraño caso de la muerte de un rumano de 52 años en una casa de Inca. 

El caso no ha dejado indiferente absolútamente a nadie y, por el momento, se desconoce si se trata de un asesinato o de un suicidio de características muy peculiares. 

El fallecido es Sandor Cornel, rumano de 52 años. Una persona muy conocida en el municipio dado que había ejercido la profesión de gasolinero durante muchos años. 

Tal y como les informó ayer Crónica Balear, el hijo del fallecido fue quien localizó el cadáver. El joven de una veintena de años había salido por la mañana de su domicilio y acudido a su puesto de trabajo. Los investigadores constataron que el chico se fue a las siete y volvió pasadas las  tres de la tarde.

En ese momento, entró en su domicilio, ubicado en la calle Aigua, número 6, en la plaza del mismo nombre, y llamó a su padre. Al no localizarlo lo buscó intensamente por todo el piso hasta que se lo encontró tendido sobre la cama muerto.

 

En un primer momento, los investigadores apuntaron por la hipótesis de una muerte violenta (homicidio o asesinato). Es más, se apuntó a un posible robo o ajuste de cuentas. 

Sandor Cornel apareció tumbado en su cama, vestido, con los zapatos de vestir puestos y tenía los brazos atados a cada extremo de la cama. Otro punto que llamó la atención de la Guardia Civil es que llevaba las piernas sujetas con cuerdas y muy apretadas. 

Dicen los expertos que cabe la posibilidad de que la víctima se hubiese suicidado dado que tenía algún que otro antecedente depresivo. 

La investigación sigue su curso. 

(Habrá ampliación)

 

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