La autopsia desvela que el hombre, de nacionalidad rumana de 52 años, hallado muerto en su casa de Inca amordazado y atado de pies y manos, se suicidó. 

Del mismo modo, los médicos forenses han descartado que el cuerpo presentase ningún signo de violencia. Además, la investigación apunta a que para quitarse la vida el varón utilizó nudos correderos. 

A todos los agentes que participaron en el caso les extrañó mucho el método utilizado, pero las pruebas forenses son muy sólidas.

El fallecido es Sandor Cornel, rumano de 52 años. Una persona muy conocida en el municipio dado que había ejercido la profesión de gasolinero durante muchos años. 

Tal y como les informó ayer Crónica Balear, el hijo del fallecido fue quien localizó el cadáver. El joven de una veintena de años había salido por la mañana de su domicilio y acudido a su puesto de trabajo. Los investigadores constataron que el chico se fue a las siete y volvió pasadas las  tres de la tarde.

En ese momento, entró en su domicilio, ubicado en la calle Aigua, número 6, en la plaza del mismo nombre, y llamó a su padre. Al no localizarlo lo buscó intensamente por todo el piso hasta que se lo encontró tendido sobre la cama muerto.

 

En un primer momento, los investigadores apuntaron por la hipótesis de una muerte violenta (homicidio o asesinato). Es más, se apuntó a un posible robo o ajuste de cuentas. 

Sandor Cornel apareció tumbado en su cama, vestido, con los zapatos de vestir puestos y tenía los brazos atados a cada extremo de la cama. Otro punto que llamó la atención de la Guardia Civil es que llevaba las piernas sujetas con cuerdas y muy apretadas. 

 

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