Marta Ferrusola, de poderosa primera dama a repudiada "madre superiora"

EFE | 09/07/2024

Como si fuera la protagonista de una tragedia griega, Marta Ferrusola pasó de disfrutar del poder como influyente 'primera dama' de Cataluña durante 23 años a descender a los infiernos, señalada como "madre superiora" de una organización "criminal", según denominó un juez al clan Pujol-Ferrusola.

Madre junto a Jordi Pujol de una familia numerosa de siete hijos, fruto de las fuertes convicciones religiosas del matrimonio, Ferrusola, que falleció hoy a los 89 años, proyectó durante años su aura maternal sobre el pueblo catalán, polarizado en torno a una figura que tuvo tantos partidarios como detractores.

"Això és una dona!" (¡Esto es una mujer!) le gritaban con fervor militantes de la extinta CDC cuando les saludaba desde un balcón en las celebraciones de las grandes victorias electorales, aunque esa visión casi mitológica se vio pronto ensombrecida, pues no tenía reparos en expresar opiniones que podrían denotar serios prejuicios.

Uno de los líos en los que se metió fue admitir en una entrevista radiofónica, en 2008, que le molestaba "mucho" que el presidente de la Generalitat en ese momento fuese "un andaluz que tiene el nombre en castellano", dijo en referencia al socialista José Montilla.

Pujol, ya retirado, tuvo que salir horas después a apagar el fuego con un comunicado en el que se felicitaba por la "capacidad integradora" de la sociedad catalana y alababa a Montilla como ejemplo de catalán con orígenes fuera de Cataluña.

La vehemencia verbal de Ferrusola había provocado ya una polémica al formarse el primer gobierno tripartito en Cataluña, con Pasqual Maragall al frente, tras 23 años de hegemonía pujolista.

En abril de 2004, en la presentación de su biografía, escrita por la periodista Maribel Juan, Ferrusola denunció que pese a que la CiU de Artur Mas había ganado las elecciones cinco meses atrás, el PSC, ERC e ICV-EUiA le habían "robado" el triunfo: "Es como si entran en tu casa y encuentras los armarios reventados y te han robado".

Impulsiva, enérgica, con carácter, Ferrusola disfrutaba con las emociones fuertes, con la sensación de riesgo y vértigo, y era capaz de saltar en paracaídas desde 4.000 metros de altura -lo hizo en 1993- o de gozar en la inauguración del Dragon Khan -en 1995-, la montaña rusa más larga de Europa en ese momento: su cara de felicidad contrastaba con las expresiones de pánico de Pujol y del entonces ministro Javier Gómez Navarro, a su lado.

Estrechos colaboradores de Pujol solían destacar la tendencia de Ferrusola a intentar influir en cuestiones de poder político que correspondían al president.

En paralelo, Ferrusola fue ocupándose de su negocio, la empresa de jardinería Hidroplant -antes tuvo una floristería-, que firmó diversos contratos millonarios con la Generalitat durante la etapa de gobierno de Pujol.

Quienes la conocieron de cerca ponen de relieve sus convicciones religiosas, que la llevaron a viajar hasta Roma para asistir, el 6 de octubre de 2002, a la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei.

Ella misma recurrió a la terminología católica para acuñar la definición de sí misma que más ha dado que hablar en los últimos años, repletos de procesos judiciales abiertos a su familia.

Ferrusola se definió como "la madre superiora de la congregación" en un nota manuscrita en la que en 1995, en lenguaje en clave, pedía a un responsable de la Banca Reig de Andorra que hiciese un traspaso de dos millones de pesetas a la cuenta del "capellán de la parroquia", que podía ser su primogénito Jordi Pujol Ferrusola teniendo en cuenta que la propia familia lo señaló como el encargado de gestionar el legado que, según ellos, procedía del abuelo Florenci.

"Reverendo mosén, soy la madre superiora de la congregación, necesitaría que traspases dos misales de mi biblioteca a la biblioteca del capellán de la parroquia", decía la nota, incluida en la documentación del sumario del caso Pujol, justo debajo de un extracto de solicitud de operaciones en cuenta de la Banca Reig, que fue absorbida después por Andbank.

La sombra de la corrupción ha acompañado al clan Pujol-Ferrusola en los últimos años, hasta el punto que el Parlament los llamó a declarar para esclarecer el origen de su fortuna; Marta, ese día, negó cualquier acusación de enriquecimiento ilícito, aseguró que sus hijos "van con una mano delante y otra detrás" y se quitó de encima las sospechas sobre la fortuna familiar oculta en el extranjero con una frase lapidaria: "¡Pero si no tenemos ni cinco!".

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