“No tenemos a dónde ir”: el drama de los últimos okupas de la cárcel vieja de Palma
Aurora Ballester, una de las afectadas, denuncia que no les han dado ninguna alternativa
Isaac Hernández | Mallorca, 01 de Marzo de 2026 | 12:06h

La cuenta atrás para el desalojo de la cárcel vieja de Palma ha comenzado, sumiendo en la incertidumbre a las personas que todavía malviven en su interior. El Ayuntamiento ya ha notificado formalmente a los residentes que deben abandonar las instalaciones, abriendo un plazo para la salida voluntaria que, según los propios afectados, nadie tiene intención de cumplir por falta de alternativas habitacionales.
La situación emocional dentro del recinto es crítica. Aurora Ballester, una de las residentes que se encuentra en una situación muy vulnerable, explica con desesperación que les han entregado los documentos para marcharse por su propia cuenta en un plazo de cinco días. Sin embargo, asegura con rotundidad que "nadie lo hará" porque, sencillamente, no tienen a dónde ir.
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Para los residentes, la presión ha aumentado en las últimas jornadas tras el corte de suministros básicos. "Nos han cortado la luz, nos han dejado sin poder hacer nada", lamenta Ballester, quien critica duramente la gestión municipal al considerar que no se les está ofreciendo una salida digna. "Se están riendo de nosotros, no nos dan ninguna alternativa", añade visiblemente afectada por la falta de recursos.
La convivencia y la imagen exterior del asentamiento también pesan sobre quienes, como Aurora, aseguran estar allí por pura necesidad. La residente defiende que pagan "justos por pecadores" debido a los problemas de inseguridad en la zona. "Por culpa de los que se dedican a robar y a hacer el mal, nos vemos perjudicados los que estamos aquí porque no tenemos otro techo donde refugiarnos", confiesa.
A pesar de que el plazo de cinco días sigue corriendo, el ambiente en la antigua cárcel es de resistencia por necesidad. Los okupas insisten en que el desalojo voluntario es inviable mientras no existan plazas en albergues o soluciones de servicios sociales que les garanticen no terminar durmiendo directamente en la calle tras ser expulsados de la prisión.








