Más depresión y ansiedad entre los jóvenes de Baleares por la vivienda y la precariedad laboral
Un tercio de la población joven percibe que el conjunto de su generación atraviesa un momento crítico
cronicabalear.es | Mallorca, 09 de Febrero de 2026 | 15:52h

Los jóvenes de Baleares tienen una peor salud mental que los del resto del país y sufren más depresión, ansiedad y malestar psicológico, entre otras cuestiones, por el encarecimiento de la vivienda, la precariedad laboral y la presión turística sobre la emergencia residencial.
Así se desprende del estudio 'Cuando vivir ahoga: factores estructurales y salud mental juvenil en Baleares. Vivienda y precariedad como determinantes del malestar psicológico', publicado en el Anuario de la Juventud, que ha sido presentado este lunes.
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El Anuario está impulsado por el Instituto Balear de la Juventud, con la colaboración de los consells insulares, coordinado por la Universitat de les Illes Balears (UIB) y con el apoyo de la Fundación Guillem Cifre de Colonya.
El informe sobre la salud mental de los jóvenes del archipiélago, a cargo de la Comisión Permanente del Consejo de la Juventud e Baleares, constata que la salud mental juvenil no puede abordarse únicamente desde la perspectiva clínica y reclama políticas públicas integrales que amplíen la atención sanitaria, pero también que garanticen vivienda asequible, empleo digno, igualdad de género y espacios de participación.
Recogiendo datos recientes de diferentes estudios, el artículo señala que la percepción de la situación actual de la juventud balear es mayoritariamente negativa. Solo un 0,5% de las personas encuestadas considera que la situación del colectivo juvenil es muy buena y un 3,5% la califica de buena.
En cambio, más de la mitad (54,3%) la define como regular, mientras que un 18,9% la voz mala y un 17% muy mala. Así, más de un tercio de la población joven percibe que el conjunto de su generación atraviesa un momento crítico.
Ante la pregunta sobre si creen que vivirán mejor, igual o peor que sus progenitores o tutores, solo un 34% de las personas jóvenes confía en una mejora, mientras que todo el resto considera que vivirá igual, peor, o no sabe qué creer.
Según el estudio, estas percepciones se encuentran arraigadas en realidades socioeconómicas específicas de las Islas y entre las más relevantes destaca la especulación inmobiliaria y su impacto en el encarecimiento de la vivienda y los obligados sobreesfuerzos, que limitan gravemente las posibilidades de emancipación y de autonomía y que desemboca en frustración, sensación de bloqueo vital y pérdida de expectativas de futuro.
A estos factores se suma el peso estructural de la precariedad laboral vinculada a la dependencia del sector turístico y a la temporalidad de los contratos.
"Cuando las dificultades para acceder a una vivienda digna se combinan con la falta de ingresos estables, la juventud balear queda atrapada en un círculo de vulnerabilidad estructural que dificulta tanto la autonomía como la construcción de proyectos de vida con garantías", señala el informe.
Los datos sobre ansiedad crónica son especialmente preocupantes ya que el 13,3% de la juventud balear declara sufrirla, más del doble que la media estatal, que está en el 6,2%. En cuanto a la depresión, es superior en Baleares respecto al resto de España entre la población de 15 a 29 años (5 frente a 7,3%) y entre los mayores de 30 años (12,4 frente a 15,3%).








