Un informe calcula que un joven solo podría pagar 18 m² y que comprar equivale a 22,1 años de salario
Solo el 15,3 % de los jóvenes de Baleares (de 16 a 29 años) vive fuera del hogar familiar y únicamente el 33,2 % de los que tienen entre 25 y 29 años puede permitirse residir fuera de la casa de sus padres, según datos del 'Anuario de la Juventud de las Islas Baleares 2025'.
El anuario recoge que en Baleares hay 197.500 jóvenes, de los cuales 30.285 están emancipados, lo que supone una tasa del 15,3 %. En el grupo de 25 a 29 años, compuesto por 77.156 jóvenes, solo uno de cada tres (el 33,2 %) vive fuera del hogar familiar: el 13,4 % en el caso de los hombres y el 17,4 % en el de las mujeres.
Un 67,1% de los baleares residían en 2025 en un hogar en régimen de propiedad --cifra 3,5 puntos por encima de...
En esta misma franja de edad, el porcentaje de emancipación entre los jóvenes nacidos en Baleares se sitúa en el 8,4 %, una cifra que contrasta con la de quienes proceden de fuera: la cantidad asciende al 26,8 % entre los jóvenes llegados de otras comunidades autónomas y al 27,2 % entre los nacidos en otros países.
El informe señala que los salarios bajos, la precariedad laboral y el encarecimiento de la vivienda “convierten la autonomía en un privilegio”, y denuncia que estudiar ya no garantiza un empleo digno y que trabajar no asegura salir de la precariedad.
Ante esta situación, el Consell de la Joventut de les Illes Balears (CJIB), uno de los autores del anuario, reclama “medidas urgentes”, como regular el alquiler, ampliar el parque público de vivienda y reservar una parte para jóvenes, reconvertir espacios en vivienda social y reducir los impuestos a la primera vivienda.
La doctora Belén Pascual, miembro del Grupo de Investigación y Formación Educativa y Social de la Universitat de les Illes Balears (UIB); la directora del OJIB, Assumpta Mas; y el doctor Carles Feixa han presentado este lunes el anuario, que consta de 19 artículos.
Uno de ellos, 'Más jóvenes en riesgo de pobreza que jóvenes emancipados', ha sido redactado por el Consell de la Joventut, que afirma que “el mensaje está claro”: la juventud no quiere "vivir eternamente en la sala de espera de la vida adulta” y exige “vivienda digna, trabajos estables y oportunidades reales, ahora".
El artículo advierte de que la emancipación ha dejado de percibirse como una etapa natural del ciclo vital para convertirse en un privilegio reservado a un pequeño grupo de jóvenes con recursos suficientes o circunstancias excepcionales.
El estudio señala que el mercado de la vivienda continúa siendo uno de los principales obstáculos para la emancipación juvenil. El coste del alquiler absorbe el 59 % de los ingresos de un hogar joven y equivale al 135,9 % del salario de una sola persona joven.
De hecho, una persona asalariada joven en Baleares solo podría permitirse una vivienda de 18 metros cuadrados en el mercado libre.
En cuanto a la compra, adquirir una vivienda nueva supone el equivalente a 22,1 años de salario juvenil, una opción fuera del alcance de la mayoría.
El régimen mayoritario entre las personas jóvenes es el alquiler a precio de mercado (45,7 %), seguido de la propiedad con hipoteca (16,9 %) y del alquiler por debajo del precio de mercado (14,7 %).
Para poder destinar solo el 30 % del salario al pago de una hipoteca, una persona joven debería ganar 5.440 euros netos mensuales, una cifra que el anuario considera “totalmente alejada de la realidad salarial”.
“El alquiler es prohibitivo, la compra es una quimera y el parque público de vivienda es insuficiente”, se asegura en este artículo, que critica que el actual modelo económico “condena” a la juventud a la precariedad o a “quedar atrapada” en la casa de sus progenitores.
Ante esta situación, los autores piden una intervención valiente y decidida de las instituciones: regular precios, ampliar el parque público y “reconocer por fin que la vivienda es un derecho y no una mercancía”.
En cuanto a la pobreza, esta afecta especialmente a las franjas más jóvenes: el 19,1 % de las personas entre 16 y 24 años está en riesgo de pobreza o exclusión, y el 7,5 % de los jóvenes trabajadores se encuentra en la misma situación.