Aragón refuerza el giro a la derecha y da más fuerza a Vox
El avance de Vox y el retroceso del PSOE complican los pactos y refuerzan el papel de Abascal en la negociación
EFE | Mallorca, 09 de Febrero de 2026 | 07:16h

El segundo peldaño del ciclo electoral autonómico que comenzó en Extremadura se ha ventilado en Aragón con un tropezón para el PP, cada vez más maniatado por el músculo que sigue exhibiendo Vox, imparable en un ascenso que le permite condicionar toda la estrategia de pactos que necesitan los populares.
A la par, el fracaso de la candidata del PSOE, Pilar Alegría, confirma el desgaste de los socialistas, más cualificado si cabe en Aragón puesto que la exministra es muy próxima al presidente Pedro Sánchez, y en este lance deja a su partido bajo mínimos, en su umbral histórico con tal solo 18 diputados.
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La victoria del PP vuelve a ser agridulce porque Jorge Azcón, que adelantó comicios al igual que María Guardiola, gana pero con dos escaños menos.
Para gobernar sigue necesitando a Vox —que ha duplicado sus representantes— y además si los de Abascal se abstienen, el PSOE, con Teruel Existe, IU-Sumar y la Chunta suman más votos que los populares.
Vox sigue por tanto velando la llave de la gobernabilidad, con más fuerza si cabe, cuando la extremeña María Guardiola sigue pendiente de pactar su investidura con este partido antes de la fecha límite del 3 de marzo.
Los resultados en Aragón abren un nuevo proceso negociador en el que Santiago Abascal, que desde Madrid controla los pasos a dar en el momento procesal oportuno, parte con las mejores cartas para jugar una partida con la que quiere que el PP cambie de “políticas”.
Será larga, porque el siguiente hito son las elecciones autonómicas de Castilla y León, el 15 de marzo, sin previsión de mayoría absoluta para Alfonso Fernández Mañueco, y luego queda Andalucía.
Génova recalca que el PP sigue ganando todos los comicios a los que concurre, y se afana en poner en foco en lo mal que le va al PSOE de Pedro Sánchez, pero a la hora de traducir estas victorias en gobernabilidad la ecuación siempre pasa por Vox, que crece de modo imparable y parece ser el cerco que frena y acota a los populares.
No en vano, el porcentaje de voto alcanzado este domingo es el mayor que ha obtenido nunca: su 17,8 % eleva el 17,7 % que logró en Murcia en 2023, el 16,9 % de diciembre pasado en Extremadura e incluso el 15 % que en las generales de 2019 le permitió sentar 52 diputados en el Congreso.
Los comicios de este domingo en Aragón confirman además el escoramiento del electorado hacia la derecha, con un 52 % de los votantes optando por las candidaturas de populares y Vox, algo que el equipo de Feijóo asume limitando el análisis a una victoria del PP frente a una derrota del PSOE, en palabras de Miguel Tellado.
Otra cosa es que, puertas adentro, en Génova se haya sufrido al verificar que Azcón, pese a vencer, ha perdido dos escaños y queda más sujeto a los de Abascal, que tienen la sartén por el mango desde el pasado 21 de diciembre cuando Guardiola, que sí ganó un diputado, se vio necesitada del aval de Vox para ser investida y gobernar.
El “voto del cabreo” contra Pedro Sánchez se lo ha llevado Abascal, en opinión de los populares, y eso aclararía su ascenso. No en vano, Feijóo ha aludido repetidamente a estos enfadados con el PSOE en los últimos mítines para tratar de reorientar el voto útil hacia el PP.
Ferraz, por su parte, ha visto cómo Pilar Alegría, volcada en las elecciones de su patria chica procedente de la misma mesa del Consejo de Ministros, perdía cinco escaños hasta caer al suelo de 2015, algo que ella ha aceptado dispuesta a hacer una oposición constructiva.
La falta de tiempo de la candidata para dedicarse a su tierra ha sido una recurrente explicación de los socialistas a su desplome.
En las otras formaciones, al margen de que la Chunta ha sido junto a Vox el partido que más ha crecido, duplicando escaños, destaca la desaparición de Podemos, formación que en sus inicios tuvo en Aragón uno de sus feudos más potentes con el aragonés Pablo Echenique al mando.
El cóctel para los próximos domingos electorales —con Castilla y León en el horizonte y más tarde Andalucía— queda por tanto servido, y si fuera cierto que Aragón es el Ohio español y lo que pasa en sus elecciones vaticina lo que sucederá luego en toda España, no hay más que tomar nota. La incógnita es para cuándo.








