Sarah Ferguson le pidió matrimonio a Epstein tras salir de la cárcel
Los correos publicados de la exmujer del príncipe Andrés, hijo de la reina Isabel II, revelan una relación de lealtad con el pederasta que roza lo inverosímil
Marina J. Ramos | Mallorca, 01 de Febrero de 2026 | 18:50h

La sombra de Jeffrey Epstein es alargada y, por lo que parece, todavía guarda secretos capaces de sacudir los cimientos de la familia real británica. Si pensábamos que el vínculo de la corona con el magnate se limitaba a la estrecha (y catastrófica) amistad con el príncipe Andrés, los nuevos archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos han puesto ahora el foco sobre Sarah Ferguson. Y lo que revelan no es solo una relación cordial, sino una lealtad que roza lo inverosímil.
Lo que más ha impactado a la opinión pública británica no es solo el apoyo financiero que Ferguson recibió de Epstein, algo que ya se conocía, sino el tono de sus comunicaciones privadas. Según los documentos publicados recientemente, en enero de 2010 -solo seis meses después de que Epstein saliera de prisión tras cumplir condena por delitos sexuales con menores-, la duquesa le envió un correo electrónico que hoy resulta demoledor.
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En el mensaje, Ferguson se deshacía en halagos hacia el pederasta, calificándolo de "leyenda". El texto terminaba con una frase que ha dejado a los tabloides británicos en shock: "Eres una leyenda. De verdad que no tengo palabras para describirte, mi amor, mi gratitud por tu generosidad y amabilidad. Estoy a tu servicio. Cásate conmigo". Esta propuesta, realizada en un momento en que el estigma sobre Epstein ya era una realidad legal, pone en entredicho la versión oficial de que la duquesa simplemente mantenía una relación distante por motivos económicos.
La relación no se quedaba en palabras de afecto. Los informes sugieren que Sarah Ferguson utilizó su posición y su acceso a la institución monárquica para agasajar al magnate. Al parecer, la duquesa llegó a ofrecer a Epstein y a sus contactos cercanos acceso a eventos exclusivos y hasta tours VIP privados por el Palacio de Buckingham.
Este uso de los recursos de la Corona para favorecer a un delincuente sexual convicto ha sido el detonante para que varias organizaciones benéficas hayan decidido expulsar a la duquesa de sus patronatos. La imagen de Ferguson como filántropa y autora de libros infantiles ha chocado frontalmente con su papel de facilitadora para los intereses de Epstein -que ya sabía que había sido condenado por abusos sexuales a menores-.
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EL 'DOBLE JUEGO' DE LA DUQUESA
Uno de los puntos más críticos de esta narrativa es la contradicción entre lo que Ferguson decía públicamente y lo que escribía en privado. En abril de 2011, tras una entrevista con el Evening Standard donde renegaba de Epstein y calificaba de "gigantesco error de juicio" haber aceptado su dinero, la duquesa corrió a enviarle un correo electrónico de disculpa.
En ese mail, Ferguson intentaba calmar las aguas con el magnate: "Sé que te sientes terriblemente defraudado por mí por lo que te han podido decir o has leído y debo disculparme humildemente contigo y tu corazón por eso. Siempre has sido un amigo fiel, generoso y supremo para mí y mi familia". Incluso llegó a aclararle que ella nunca había pronunciado "la palabra con P" (refiriéndose a pedófilo) durante la entrevista, asegurando que sus declaraciones públicas eran simplemente una estrategia necesaria para "salvaguardar su carrera de filantropía" y para no causar más problemas al príncipe Andrés.
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LA DEFENSA OFICIAL
Ante el aluvión de críticas, un portavoz de la duquesa de York ha salido al paso asegurando que el tono de esos correos no respondía a una amistad real, sino a un intento de "apaciguar" a Epstein. Según esta versión, el millonario habría amenazado con demandarla por difamación tras sus declaraciones en la prensa, y Ferguson habría optado por el halago excesivo para evitar una batalla legal que no podía costear.
Sin embargo, las dudas persisten. ¿Fue una estrategia de supervivencia o una muestra de afecto real hacia un hombre que, por aquel entonces, ya era el símbolo de uno de los mayores escándalos de abuso infantil del siglo XXI? Lo que está claro es que el "caso Epstein" sigue cobrándose víctimas reputacionales en Londres, y Sarah Ferguson se encuentra hoy en el centro de una tormenta que parece lejos de amainar.










