Isabel Sartorius, el primer gran amor del Rey Felipe VI, ingresada
Un repaso por el romance de finales de los 80 que llegó a postularse como preludio a una boda real
Marina J. Ramos | Mallorca, 28 de Enero de 2026 | 05:34h

La discreción ha sido, durante décadas, el escudo y la bandera de Isabel Sartorius. Sin embargo, la noticia de su reciente ingreso hospitalario ha roto ese muro de silencio mediático que ella misma construyó con tanto esfuerzo. A sus 61 años, la que fuera la primera novia oficial del ahora rey Felipe VI vuelve a ser noticia, en esta ocasión, por la preocupación acerca de su estado de salud.
Según las informaciones publicadas por 'El Cierre Digital', Isabel habría ingresado en una residencia sanitaria ubicada en el centro de Madrid apenas unos días antes de su cumpleaños. Aunque el hermetismo sigue siendo la tónica general, se sabe que sufrió un empeoramiento que obligó a ingresarla de forma preventiva para monitorizarla.
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Este nuevo contratiempo llega en una etapa en la que Sartorius parecía haber encontrado la paz, alejada de la prensa rosa y centrada en su faceta profesional. Su entorno calla, respetando esa voluntad de hierro que Isabel ha mantenido desde que decidió que su vida no volvería a ser patrimonio público.
EL ROMANCE CON FELIPE
Para entender quién es Isabel Sartorius, hay que viajar obligatoriamente al verano de 1989. Aquel año, una lancha rápida llamada 'Somni' surcaba las aguas de Mallorca con un tripulante de excepción: un jovencísimo príncipe Felipe, de 21 años, acompañado por una chica rubia de ojos magnéticos. Fue el primer gran "bombazo" de la crónica real moderna en España y el inicio de una historia de amor que medio país dio por sentada como el preludio de una boda real.
En sus memorias, tituladas 'Por ti lo haría mil veces', Isabel describió el primer encuentro con Felipe como un "flechazo" absoluto tras una cena y una noche de risas en la discoteca Joy Eslava. Para ella, él era su "príncipe azul" en el sentido más literal: "Una persona pura, tranquila, llena de aplomo. Y a la vez lleno de vida y de ilusión. Era capaz de reírse a carcajadas sin perder el punto de elegancia", lo describió.
Sin embargo, tras dos intensos años, el romance se topó con el muro infranqueable de la Zarzuela. La biografía familiar de Isabel -hija del marqués de Mariño pero también de Isabel Zorraquín, una mujer marcada por una vida desordenada y adicciones confesas- no encajaba en los rígidos protocolos de la época. Isabel terminó agotada de ser el centro de una diana constante: "Le quería con locura pero no podía más con esa situación de tensión, de tapar la imagen continuamente para que nadie saliera dañado, ni el príncipe ni mi familia", declararía años más tarde. Pese a que las encuestas de 1991 aseguraban que al 90% de los españoles les gustaba Isabel como futura reina, la presión social y la supuesta oposición del Rey Juan Carlos I dinamitaron la relación.
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REINVENTARSE TRAS LA TORMENTA: DEL EXILIO AL 'COACHING'
Tras la ruptura, Isabel inició un largo camino de reconstrucción personal. Se mudó a en Londres y Argentina, buscando el anonimato que en España tanto echaba de menos. En ese camino, fue madre de su única hija, Mencía, fruto de su relación con Javier Soto Fitz-James Stuart, sobrino nieto de la duquesa de Alba y XV Conde de Montalvo.
Con los años, Isabel Sartorius dio un giro radical a su vida laboral. Lejos de vivir de las rentas de su pasado, se formó en Programación Neurolingüística (PNL) y se especializó como 'coach emocional'. Hoy, su labor se centra en el acompañamiento en procesos vitales complejos, una disciplina que abraza desde la propia experiencia de haber gestionado una juventud marcada por la presión extrema y las adicciones de su madre.
ÚLTIMOS AÑOS
Este bache de salud no es el único golpe que Isabel ha tenido que encajar recientemente. El último año ha sido especialmente duro, tras la pérdida de figuras clave en su vida: Marta Oyarzábal, su gran amiga de confianza, fallecida en 2023, y César Alierta, el expresidente de Telefónica y su última pareja conocida, fallecido en enero de 2024. A pesar de todo, Isabel mantiene una relación de amistad con el Rey Felipe VI e, incluso, con la Reina Letizia .









