Con empleo y sin hogar en Palma: la historia de José Ángel
La falta de alquileres asequibles empuja a un trabajador a dormir en la calle pese a tener ingresos
Isaac Hernández | Mallorca, 25 de Enero de 2026 | 09:35h

José Ángel Piña tiene 49 años, es mallorquín y conoce bien lo que significa empezar de cero. Se marchó de Mallorca siendo joven y pasó 32 años viviendo en Murcia. Regresó a Palma tras el fallecimiento de su madre, pero pronto se dio cuenta de que la situación de la vivienda en la Isla era complicada. Decidió volver a Murcia, aunque allí acabó siendo desahuciado.
Poco después le ofrecieron trabajo en Mallorca. Aceptó, aunque tuvo que dejar atrás a su gato, con la intención de traerlo más adelante. Comenzó a trabajar en el aeropuerto de Son Sant Joan, mientras vivía alquilado en una habitación. “Luego me fui por una mala experiencia y decidí irme a vivir a parques y al aeropuerto”.
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Su situación se fue agravando hasta quedarse completamente en la calle. “Un día me echaron del trabajo y me dije: ‘si he estado durmiendo ahí hasta ahora, voy a seguir’. Solo tenía un saco y una mochila grande. También llevaba un equipo para trabajar en producción musical, ya que ese es mi verdadero oficio, en el que llevo más de 25 años, aunque me lo robaron”. José Ángel lleva un año y cuatro meses viviendo en plena calle. “Un día llovió en el parque y me empapé, así que busqué otro sitio”. Ese lugar es donde duerme actualmente, en una calle colindante a General Riera.
VIVIR CON TAN SOLO UNOS CARTONES Y UN SACO
“En un lateral encontré un hueco para tumbarme, puse unos cartones y dormía en un saco”. Con el tiempo, su situación mejoró ligeramente gracias a la solidaridad de otras personas. “Unas semanas más tarde vino una persona y me regaló una cama plegable. Vino la policía para echarme, pero no pudieron porque estaba en un sitio como de okupa, es un sitio dentro de la acera en el que ellos no pueden hacer nada”.
“Nunca me han dicho nada, no he dado problemas. No soy realmente una persona de calle, estoy así por una situación de no encontrar piso. Cuando trabajaba en el aeropuerto no encontraba casa. Mi problema nunca ha sido la dejadez”. “Me han regalado mantas, edredones, mantas… Al principio me daba vergüenza tener aquí la cama porque me parecía tener mucho morro, pero para mí dormir calentito y en una cama era más importante que lo que dijeran los demás”.
“MI SALUD MENTAL YA NO ESTÁ PARA AGUANTAR SEGÚN QUÉ COSAS”
“Me gusta dejarlo limpio, solo vengo a dormir. Me levanto temprano. Para ducharme voy a casa de un amigo o a una cala, aunque esto ya no me gusta tanto porque cada vez que voy me roban algo y mi salud mental ya no está para aguantar según qué cosas”. El hombre asegura que la experiencia le ha cambiado la forma de ver la vida. “Estando en la calle he aprendido muchas cosas: valorar lo que importa y lo que no, dejarlo ir. También creo en Dios, aunque no voy a la iglesia. Simplemente hablo con él y, hasta el día de hoy, nunca me ha pasado nada malo y siempre he conseguido lo que he deseado. Medito en la calle y me dan dinero y comida”.
Actualmente trabaja en una empresa de limpieza y su día a día es sencillo. “Me levanto, me voy a un bar de aquí cerca, desayuno y me voy a trabajar. Lo primero que hago es ir al estanco a sacar algo de dinero para el día siguiente”. A pesar de todo no ha abandonado su vocación artística y espera seguir avanzando en el sector de la música, aunque sea de forma complementaria. “Me gustaría tener la vida que tenía antes, con un piso, mi gato y vivir de la música. Y si no se puede, compaginarlo con otro trabajo”.
UN PUESTO DE TRABAJO PARA JOSÉ ÁNGEL
José Ángel pide una oportunidad. Cualquiera que pueda ofrecerle una feria de empleo o una opción laboral, puede ponerse en contacto con él a través del correo electrónico: joseangelpinamartin2025@gmail.com
Su historia refleja una realidad cada vez más visible en Baleares: personas con trabajo que, aun así, no pueden acceder a una vivienda. Una crisis que empuja a dormir en la calle a quienes nunca pensaron que acabarían allí.








