Un informe desmonta la idea de que los fallos ferroviarios son inevitables
El documento sostiene que esa afirmación "ya no es cierta" y que existen tecnologías capaces de detectarlos
Maria A. Mesquida | Mallorca, 23 de Enero de 2026 | 12:16h

Los recientes accidentes e incidentes ferroviarios registrados en España, algunos de ellos en líneas de alta velocidad, han reabierto el debate sobre la seguridad de las infraestructuras y la capacidad del sistema para anticipar fallos estructurales antes de que se conviertan en tragedias.
Frente a la idea, repetida en los últimos días, de que este tipo de fallos son inevitables o imposibles de prever, un informe técnico elaborado por el jurista y profesor universitario Carlos Tur Faúndez sostiene que esa afirmación “ya no es cierta” y que existen tecnologías maduras, fiables y económicamente viables, capaces de detectar de forma temprana riesgos estructurales.
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“El problema no es tecnológico, es de enfoque”, señala Tur Faúndez. “Seguimos gestionando infraestructuras críticas como si fueran sistemas pasivos, que permanecen en silencio hasta que alguien las inspecciona o acaban fallando. Hoy es posible que la propia infraestructura informe de su estado real de forma continua y objetiva”.
INFRAESTRUCTURAS QUE "HABLAN" ANTES DEL ACCIDENTE
El informe propone un modelo de sensorización estructural integrada, basado en la incorporación de sensores empotrados en puntos críticos de la infraestructura, como soldaduras de carril, apoyos, traviesas o el terreno de asiento, capaces de medir parámetros básicos como vibración, temperatura, humedad o microdesplazamientos.
Estos sistemas no generan grandes volúmenes de datos ni requieren supervisión humana constante, apunta el jurista. Funcionan mediante estados claros y verificables (normalidad, degradación, riesgo o ausencia de señal) y permiten activar respuestas automáticas como la reducción preventiva de velocidad o la parada del tráfico cuando la seguridad no puede garantizarse, según explica Tur Faúndez.
“Si el sistema no puede demostrar que un tramo es seguro, no debería autorizarse la circulación en condiciones normales”, afirma el autor del informe. “Eso es prevención real, no reacción a posteriori”, recalca.
INFORMACIÓN INCLUSO EN APAGONES Y SITUACIONES CRÍTICAS
Uno de los elementos clave del modelo es la autonomía energética de los módulos de sensorización, que continúan emitiendo información incluso en caso de apagón eléctrico o pérdida total de suministro.
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“Es especialmente grave que, en muchos sistemas actuales, la infraestructura se quede muda precisamente cuando más información se necesita”, advierte Tur Faúndez. “El silencio no puede interpretarse como normalidad; debe considerarse una alerta en sí misma”.
TRANSPARENCIA, TRAZABILIDAD Y CONTROL PÚBLICO
Más allá de la prevención técnica, el informe subraya la importancia de la transparencia y la trazabilidad en la gestión de infraestructuras financiadas con fondos públicos. Cada alerta, degradación o ausencia de señal quedaría registrada con fecha y localización, permitiendo verificar a posteriori qué se detectó, cuándo y qué decisiones se tomaron.
“Esto cambia radicalmente el debate público”, explica el autor. “Permite saber dónde se invierte realmente el dinero, qué tramos requieren mantenimiento prioritario y si las advertencias técnicas fueron atendidas o ignoradas. Sin datos trazables, no hay responsabilidad real”.
PREVENCIÓN FRENTE A REACCIÓN
En un contexto marcado por la conmoción social tras los últimos accidentes, el informe concluye que invertir en prevención no es un gasto superfluo, sino una "obligación ética y política".
“Gastar recursos solo después de la tragedia, o en sistemas que no permiten verificar responsabilidades, sí es un despilfarro”, afirma Tur Faúndez. “Cuando una infraestructura habla, el accidente deja de ser una sorpresa y pasa a ser una responsabilidad evitable”.









