Julio Iglesias rompe su silencio tras las acusaciones de agresiones sexuales
El artista no piensa quedarse de brazos cruzados y asegura que cuenta con "Whatsapps y datos"
Marina J. Ramos | Mallorca, 15 de Enero de 2026 | 08:22h

Tras días de una presión mediática asfixiante y un goteo incesante de informaciones, Julio Iglesias ha dado un paso al frente. Aunque de forma medida, el que es uno de los artistas españoles con mayor repercusión internacional, ha comunicado que, si bien este no es el mejor momento para una comparecencia detallada, hablará pronto. Con "total rotundidad", Iglesias ha confirmado que no piensa quedarse de brazos cruzados ante lo que considera un ataque frontal a su legado.
Cabe recordar que a principios de esta semana, una investigación de eldiario.es y Univisión ha revelado los testimonios de dos extrabajadoras domésticas, que acusan al cantante de haberlas agredido sexualmente en 2021, mientras trabajaban para el artista en sus residencias de República Dominicana y Bahamas. Allí, aseguran, vivieron un infierno, sumidas en un ambiente de "acoso, control y abuso de poder" del que todavía arrastran secuelas psicológicas.
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Una de las denunciantes, que en el momento de los hechos tenía apenas 22 años -frente a los 77 que sumaba el cantante en aquel entonces-, mantiene haber sufrido penetraciones no consentidas con los dedos por parte de Iglesias y describe su situación con crudeza estremecedora: "Me sentía como un objeto, como una esclava". La joven ha optado por mantener su identidad bajo anonimato, pero su relato se ve reforzado por el de su compañera, una fisioterapeuta que también trabajaba para el artista y que describe una estructura de sometimiento donde se llegaba a revisar el teléfono de las empleadas.
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LA ESTRATEGIA DE DEFENSA: "TIENE WHATSAPPS Y DATOS"
Ante la gravedad de estos testimonios, Julio Iglesias ya está moviendo ficha. Según fuentes cercanas, el cantante está preparando su defensa con un objetivo claro: que todo se aclare y no queden dudas sobre las "verdaderas circunstancias" de lo sucedido. Personas de su círculo íntimo, como Ramón Arcusa (del Dúo Dinámico), aseguran que, aunque Julio está "preocupado y molesto" por la repercusión, se mantiene tranquilo porque cuenta con pruebas, incluyendo mensajes de WhatsApp, que piensa utilizar para desmontar la versión de las denunciantes.
La preocupación no es baladí. Como señalaba la periodista Paloma García-Pelayo, el impacto en su imagen internacional es devastador: "Es como si le hubieran matado". Por ello, su equipo legal trabaja a contrarreloj para frenar un golpe que amenaza con sepultar décadas de carrera bajo el peso de unos delitos de extrema gravedad.
DIVISIÓN DE OPINIONES
Mientras su mujer, Miranda Rijnsburger, y sus ocho hijos guardan silencio en público, otras figuras clave han hablado. Isabel Preysler ha recibido la noticia con una mezcla de incredulidad y dolor. Según fuentes cercanas, está "absolutamente impactada" y no logra encajar el relato de las empleadas con el hombre que conoció: "No es el Julio que ella conoce", ha afirmado, insistiendo en que siempre fue "un señor con los empleados".
En el polo opuesto se encuentra Javier Santos, quien lleva décadas luchando por su reconocimiento como hijo del cantante. Pese al dolor que le causa la noticia, ha sido tajante: "Me duele porque no deja de ser mi padre, pero yo sí que creo a las mujeres". Su madre, María Edite, ha ido más allá apelando al destino: "El karma existe".
El proceso no ha hecho más que empezar. Con la promesa de una declaración inminente y una batalla legal que se prevé larga y encarnizada, el mundo observa cómo el mito de Julio Iglesias se enfrenta a su desafío más oscuro.









