El truco olvidado que dispara la calefacción y encarece la factura de la luz en invierno
Este gesto sencillo en los radiadores puede marcar la diferencia cuando hace frío
Penélope O. Álvarez | Mallorca, 07 de Enero de 2026 | 20:18h

Con las bajísimas temperaturas que estamos teniendo estos días, mantener la casa caliente es imprescindible, algo que puede traducirse en una subida importante del gasto energético, una preocupación cada vez más habitual entre los hogares españoles por el encarecimiento progresivo del coste de vida.
Según las recomendaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la temperatura considerada confortable en el interior de la vivienda debería situarse entre los 19 y los 21 grados. Mantener el termostato garantiza bienestar térmico, favorece el ahorro energético y evita consumos innecesarios. Aun así, la factura de la luz puede dispararse si el calor no se aprovecha de forma eficiente y se escapa por algún lugar.
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Entre las soluciones más conocidas para conservar el calor están los burletes en puertas y ventanas, cortinas gruesas, persianas bajadas y alfombras que impidan que el frío se cuele en la casa. Aun así, existe un aspecto clave que suele pasarse por alto y que puede marcar la diferencia en el consumo energético. Tras meses sin uso, los radiadores acumulan una gran cantidad de suciedad, especialmente polvo. Esa capa invisible actúa como una barrera que dificulta la emisión del calor, haciendo que el radiador trabaje más y suba el consumo y el importe de las facturas.
CÓMO LIMPIAR LOS RADIADORES PASO A PASO
Una limpieza adecuada a tiempo mejorará el rendimiento sin que tengas que hacer grandes inversiones. Es tan fácil como seguir los siguientes pasos:
1. Retira la rejilla superior, desatorníllala y lávala, preferiblemente en la ducha o la bañera, utilizando un paño y un poco de jabón lavavajillas.
2. Limpia bien las aletas y espacios internos, que son los que más polvo acumulan, con un cepillo específico para radiadores. Si no tienes ninguno, un secador de pelo y un paño húmedo colocado detrás te ayudará.
3. Elimina la suciedad más incrustada con una limpiadora a vapor es especialmente eficaz, pero te recomendamos colocar un cartón o papel protector bajo el radiador para recoger las partículas que caigan.
4. No te olvides de limpiar la parte exterior del radiador, pasa una esponja o un cepillo suave y un paño húmedo.
Mantener los radiadores limpios ayuda a que el calor se distribuya de forma más eficiente por la vivienda, reduciendo el tiempo de funcionamiento de la calefacción y, con ello, el consumo energético. Un gesto sencillo que, en pleno invierno y con temperaturas bajo cero, puede marcar la diferencia tanto en el confort del hogar como en el bolsillo.








