Prisas, solidaridad y cocina que no entiende de religión: Nochebuena en un comedor social

Empleados, voluntarios y vecinos sostienen durante todo el año el comedor de las Hijas de la Caridad,

EFE | Mallorca, 24 de Diciembre de 2025 | 23:00h

Voluntarios del comedor social de San Vicente de Paúl de las hijas de la Caridad preparan menús navideños para los más desfavorecidos en Sevilla / EFE

Unas 300 personas han almorzado este día de Nochebuena en el comedor social del convento-residencia de las Hijas de la Caridad, en el corazón del barrio sevillano de la Macarena, donde la ayuda de muchas manos solidarias mantiene a esta entidad todo el año, no sin dificultad.

Desde las 7.00 horas se ha comenzado a preparar todo en la cocina del comedor, hasta que al mediodía han abierto sus puertas y han comenzado a entrar las personas que han podido tener una comida caliente gracias al trabajo de empleados y voluntarios.

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Este trabajo no entiende de calendario y tiene "momentos duros, como en agosto, cuando cierran otros comedores y se asume su trabajo".

Lo explica Pino Díaz, una trabajadora social que es, desde hace casi un año, la encargada de dirigir este comedor, y que resume con una frase el espíritu con el que ella y su equipo trabajan de enero a diciembre: “A quien tiene hambre se le da de comer”.

A NADIE SE LE NIEGA LA COMIDA

Es cierto que todas las personas que se benefician de un servicio como este pasan una entrevista previa, pero a ella se le ha dado el caso de alguien con hambre que no ha podido rellenar su documentación. En estos casos, se le abre la puerta del comedor, se le da mesa y silla y alimentos, porque la burocracia puede esperar, pero el estómago no.

El trabajo en la cocina y el comedor es frenético. Para echar una mano han acudido desde muy temprano unos chicos de la hermandad del Carmen de San Leandro, o una joven vecina de Albaida del Aljarafe, un pueblo cercano a Sevilla, que se enteró de que no venía mal ayudar y decidió dedicar a esa labor la mañana de Nochebuena. Una mujer de unos 80 años, Pilar, no falta ningún año a la cita.

"LA SOLIDARIDAD NO SE MIDE, NI TIENE RELIGIÓN"

Una trabajadora social del comedor, Paula González, cree que si hay algo que defina perfectamente la Navidad, es lo que ella ve en ese humilde comedor: "Hay que ayudar a quien lo necesite sin mirar a quien reza o dónde nació, porque la solidaridad no se mide, y no se fija en religiones".

Para que ese mensaje ecuménico se refleje en la comida, en la cocina se ha diseñado un menú de almuerzo de Nochebuena apto para todas las religiones, con sopa de picadillo, pollo al horno con champiñones y patatas fritas y tarta de fruta de la pasión con merengue para el postre.

Como el comedor solo abre al mediodía, los voluntarios han preparado 300 bolsas de comida, con menús adaptados para musulmanes o personas de una religión distinta. Para los primeros, la bolsa lleva queso, tortilla, turrón, gambas, un refresco, pan y salmorejo, y en la segunda hay embutidos, jamón, gambas, refresco y mantecados.

Se cuidan todos los detalles, y como algunos mantecados llevan grasa de cerdo, se reservan para las personas no musulmanas.

Todo este revuelo se organiza mientras los familiares de las 35 personas ancianas que viven en la residencia acuden a visitarlas, con una portería que controla una religiosa que acaba de llegar a los 82 años.

A las 12.00 horas han abierto las puertas del comedor. Han entrado hombres y mujeres sobre todo de mediana edad. Por su aspecto, algunas de esas personas vienen de distintos países, y en muchos casos duermen en la calle.

Para atenderlos, lo único que se les pide es tener algo que les identifique. Bajo un frío de invierno importante, esta mañana han hecho cola en Sevilla para no quedarse sin un plato de comida, aunque el equipo de Pino replica perfectamente el milagro de Jesús multiplicando panes y peces (Mateo 14:13-21) y nadie, absolutamente nadie, se queda sin comer.

Cómo lo consiguen parece un milagro de Navidad, pero lo hacen todo el año, y eso sí que es milagroso.

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