¿Por qué se deben abrochar los cinturones traseros aunque no haya pasajeros?

La DGT insiste en un detalle que solemos ignorar y que podría evitar situaciones de riesgo

Penélope O. Álvarez | Mallorca, 09 de Diciembre de 2025 | 19:36h

Usar el cinturón de seguridad es obligatorio, nos sentemos en el asiento que nos sentemos. Está más que demostrado que reduce de forma muy significativa la gravedad de las lesiones en caso de accidente y que puede evitar que los ocupantes salgan despedidos en una colisión. No es solo cumplir la normativa: es una de las medidas de seguridad más eficaces dentro de un vehículo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que el uso del cinturón puede reducir hasta en un 50 % el riesgo de muerte entre los ocupantes de un vehículo en caso de siniestro.

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El uso del cinturón de seguridad es obligatorio tanto en los asientos delanteros como en las plazas traseras. Su función es frenar el desplazamiento brusco del cuerpo en una colisión o en un frenazo fuerte, y repartir la energía del impacto por las zonas más resistentes del torso. Cuando no se lleva puesto, el cuerpo continúa avanzando a la misma velocidad hasta que encuentra un obstáculo: el salpicadero, el parabrisas o el asiento delantero si se viaja atrás. A esto se le conoce como "efecto elefante".

QUÉ ES EL "EFECTO ELEFANTE" Y POR QUÉ ES TAN PELIGROSO

El "efecto elefante", bautizado por la Dirección General de Tráfico (DGT), describe lo que sucede cuando una persona no lleva abrochado el cinturón de seguridad. A 60 km/h, el impacto de una persona de 75 kilos contra el asiento delantero puede equivaler a una fuerza de 4,2 toneladas, como si cayera un elefante sobre el ocupante del asiento delantero.

Este concepto se utiliza en campañas de concienciación porque muestra de manera muy gráfica la multiplicación del peso en una colisión si no se va sujeto. El resultado puede ser mortal, tanto para quien no lleva cinturón como para quien recibe el golpe.

Este efecto no solo afecta a las personas. También se puede producir si se lleva equipaje en los asientos traseros o en el maletero. Por ello es importante abrochar los cinturones traseros, aunque no haya nadie ocupándolos.

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Si el maletero tiene bultos u objetos y se produce un impacto, el peso de esa carga puede golpear el respaldo trasero con una fuerza multiplicada, llegando incluso a ceder y penetrar en el habitáculo. La DGT recomienda expresamente “abrochar los cinturones de los asientos traseros, aunque no haya pasajero: dificulta que el equipaje invada el habitáculo”.

Abrochar los cinturones traseros ayuda a que, en caso de accidente, el respaldo no se desbloquee y se minimice el riesgo de que la carga penetre en el habitáculo y dañe a los ocupantes. Incluso con el maletero vacío, llevarlos abrochados hace que los respaldos estén más sujetos y se reduzcan los sustos innecesarios en caso de impacto.

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