La Policía desmantela en Palma una macrofiesta ilegal inspirada en Pablo Escobar
El organizador del evento aseguró a los agentes que se trataba de una celebración navideña típica colombiana
Isaac Hernández | Mallorca, 03 de Diciembre de 2025 | 09:04h

La Policía Local de Palma irrumpió este pasado domingo una fiesta ilegal que reunió cerca de 200 personas en la urbanización de Son Oliveret, en Sant Jordi, que incluía referencias directas al narcotraficante Pablo Escobar, como una avioneta decorativa en la entrada, que evocaba famosa Hacienda Nápoles.
La intervención se produjo después de que varios vecinos llamaran a las autoridades para denunciar el volumen excesivo de la música.
El encuentro contaba con carpas de gran tamaño, música en directo y personal de seguridad en la entrada, según ha detallado el cuerpo municipal a Crónica Balear.
Las primeras patrullas llegaron entre las 16:00 y las 18:00 horas, tras una oleada de llamadas. Los policías ordenaron parar la música y levantaron una primera acta por actividad no autorizada. Pero la calma duró poco: pasadas las 19:30 horas, el audio volvió a sonar, obligando a movilizarse los agentes del Grupo de Actuación Preventiva (GAP), que tramitaron una segunda acta.
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El organizador aseguró que se trataba de una celebración navideña colombiana. Algunos residentes de la urbanización afirmaron que en la entrada se estaba cobrando por acceder, aunque la Policía Local señala que durante su intervención no pudo comprobar ninguna venta de entradas.
Los agentes permanecieron en la zona hasta que el recinto quedó completamente vacío.
MALESTAR VECINAL Y REFERENCIAS AL NARCOTRÁFICO COLOMBIANO
Una vecina de la zona ha explicado a Crónica Balear que la celebración se anunciaba como “la alborada” y que, en la entrada, los organizadores colocaron una avioneta decorativa, que ella asoció con una estética relacionada con el narcotráfico colombiano. A su juicio, el decorado era “de muy mal gusto”.
Según la misma residente, la preparación del evento llevaba días en marcha y el despliegue era evidente: speakers, música en directo, sorteos y personal de seguridad con walkies y pinganillos, todo ello sin el permiso necesario.
La afectada denuncia también el gran número de coches que saturaron la zona. “Vivimos cansados del incivismo”, lamenta. “Aquí hay familias, personas mayores y gente que madruga para trabajar. No podemos convivir con este tipo de situaciones. Esperamos que no vuelva a repetirse”, concluye.








