¿Por qué relaja tanto ver vídeos de limpieza, maquillaje o cocina? Esto es lo que le pasa a tu cerebro
Un fenómeno global que tiene una explicación científica
Marina J. Ramos | Mallorca, 01 de Diciembre de 2025 | 09:01h

Hay una escena que se repite en miles de pantallas cada noche: personas exhaustas, móvil en mano, que se quedan “enganchadas” viendo cómo alguien limpia una encimera hasta que brilla, organiza una despensa por colores o convierte un caos de maquillaje en una superficie impoluta. Lo mismo pasa con los vídeos de recetas en tiempo real, esos en los que, sin darte cuenta, acabas hipnotizada viendo cómo baten, colocan, giran o sirven. No estás sola: el fenómeno es global y tiene explicación científica.
Los expertos coinciden en que este tipo de contenido actúa como un regulador emocional. Según psicólogos consultados por medios como The Guardian o BBC, los vídeos de limpieza, orden y rutinas detalladas activan en el cerebro la llamada “respuesta de reducción de estrés”: una sensación de control, previsibilidad y calma que contrarresta el ruido mental del día. Es como si tu mente dijera: “aquí no tengo que decidir nada, solo mirar”.
Además, estas escenas de procesos ordenados —lavar, fregar, doblar, cocinar— generan un pequeño chute de dopamina gracias a lo que los especialistas llaman satisfacción vicaria. Es decir, tu cerebro interpreta el resultado final (el cuarto limpio, el eyeliner perfecto, el plato terminado) como un logro propio. No has movido un dedo, pero recibes la misma impresión de “tarea completada”.
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Otro ingrediente clave es la estética del propio contenido. En los últimos años, plataformas como TikTok o YouTube han perfeccionado la llamada economía del 'calming content': movimientos suaves, planos cercanos, sonidos repetitivos —del agua, del cuchillo, del cepillo— y colores neutros. Todo ello ayuda a que el sistema nervioso rebaje revoluciones y entre en un estado similar al de las prácticas de relajación. No es ASMR, pero roza esa frontera.
También hay un punto emocional. Los psicólogos apuntan que en épocas de estrés —trabajo, cargas familiares, falta de tiempo— ver a otra persona poner orden o cocinar transmite la sensación de que “la vida puede organizarse”, incluso si tu salón está patas arriba. Es una fantasía amable de estabilidad que, curiosamente, nos reconecta con lo cotidiano.
¿Significa esto que ver vídeos de limpieza o cocina es malo? Para nada. La clave está en el equilibrio. Si te ayudan a desconectar, perfecto. Pero si consumimos este contenido como sustituto de hacer algo que realmente necesitamos —descansar, pedir ayuda, poner límites—, ahí conviene revisar qué nos está pidiendo el cuerpo. Mientras tanto, disfrutar de un fregadero que se limpia solo o de una tarta que sale perfecta en 30 segundos seguirá siendo ese pequeño placer moderno que, por un instante, le baja el volumen al mundo.








