La muerte silenciosa que regresa cada invierno: “No tiene olor ni sabor”

La doctora Laia Batle alerta de que el mal uso de estufas y chimeneas dispara las intoxicaciones por monóxido de carbono

Isaac Hernández | Mallorca, 26 de Noviembre de 2025 | 19:16h

Con la llegada del frío y el uso de estufas, chimeneas y braseros, vuelve también el riesgo de intoxicaciones por monóxido de carbono. Aunque este gas es invisible y no tiene olor, su presencia puede provocar síntomas que pasan desapercibidos hasta que la situación se vuelve grave.

Para entender cómo prevenir estos episodios y cómo actuar si se sospecha una exposición, conversamos con la Dra. Laia Batle, directora médica del Instituto de Investigación Hiperbárica Medisub de Palma. Su experiencia permite arrojar luz sobre un problema que, cada invierno, reaparece en numerosos hogares.

¿Con qué frecuencia aumentan los casos de intoxicación por monóxido de carbono cuando llega el frío?

- Los casos se concentran sobre todo en diciembre y enero, coincidiendo con las temperaturas más bajas. Además, muchos incidentes se producen durante los fines de semana, cuando la gente se desplaza a segundas residencias o casas de campo donde suelen utilizar chimeneas, estufas o braseros. También hemos visto algún caso en verano, principalmente por obstrucciones en calentadores de gas o por incendios.

¿Qué aparatos suelen estar detrás de estas intoxicaciones?

- En general, los dispositivos que funcionan por combustión y no cuentan con una ventilación adecuada. Los más habituales son los calentadores de gas defectuosos o mal instalados, especialmente cuando están en baños u otras zonas pequeñas. También atendemos intoxicaciones relacionadas con estufas de gas sin mantenimiento, cuyos quemadores están sucios o parcialmente obstruidos.

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A ello se suman los braseros y las estufas de leña o carbón, que resultan peligrosos si se usan en espacios cerrados o se dejan encendidos durante la noche. Incluso una chimenea puede causar problemas si el conducto no tiene un buen tiro o está taponado.

¿Qué hace que el monóxido de carbono sea tan peligroso?

- Lo más peligroso es que pasa completamente desapercibido. No tiene olor, color ni sabor, y una persona puede inhalarlo sin darse cuenta. Al entrar en el organismo se une a la hemoglobina con mucha más facilidad que el oxígeno, lo desplaza y dificulta que los órganos reciban el oxígeno necesario.

Los primeros síntomas (dolor de cabeza, mareo, cansancio o somnolencia) pueden confundirse fácilmente con cualquier malestar cotidiano, de ahí que se conozca como la muerte dulce o silenciosa.

¿Hay alguna forma de detectar una fuga sin un dispositivo específico?

- No. No existe ninguna señal perceptible que permita identificar una fuga de monóxido de carbono. Por eso recomendamos instalar detectores de monóxido, que son económicos y muy útiles. Junto a eso, es fundamental realizar un mantenimiento adecuado de calderas, estufas y chimeneas.

¿Cuándo es necesaria la cámara hiperbárica?

- Siempre que haya embarazadas o niños expuestos al monóxido, o si una persona ha sufrido síncope o pérdida de conciencia, independientemente del nivel de carboxihemoglobina. Además, el tratamiento se considera urgente cuando estos niveles superan el 15%.

¿Cuál es el tratamiento habitual en una intoxicación?

- En los lugares donde no existe servicio de medicina hiperbárica, se administra oxígeno normobárico al 100%, que ayuda a reducir la vida media del monóxido de carbono en sangre. En los centros que sí disponen de cámara, utilizamos oxigenoterapia hiperbárica, un tratamiento no invasivo que acelera aún más la eliminación del gas y mejora la oxigenación de los tejidos.

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¿Qué hábitos o errores domésticos son los que más peligro generan sin que la gente lo sepa?

- Antes eran muy habituales los braseros de leña o carbón y las neveras de gas, que podían tener fugas si no se revisaban bien. Su uso ha disminuido, pero aún pueden aparecer casos relacionados con estos aparatos.

Si alguien empieza a marearse o a sentir dolor de cabeza estando cerca de una estufa, ¿qué debe hacer exactamente en los primeros segundos?

- Lo primero es salir de inmediato a un lugar bien ventilado o al aire libre. Después hay que abrir puertas y ventanas para permitir que el aire fresco entre y se disperse el monóxido de carbono acumulado.

Es importante apagar el aparato si es posible y llamar a los servicios de emergencia, ya que la intoxicación puede progresar rápidamente. No se debe volver a entrar en la zona cerrada hasta que haya sido ventilada adecuadamente y revisada por un técnico. Actuar en los primeros segundos puede evitar una intoxicación grave.

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