Así ha sido el reencuentro más incómodo de la Familia Real en El Pardo
Es la primera vez en años que toda la familia se reúne con el emérito, y la primera tras la publicación de sus memorias
Marina J. Ramos | Mallorca, 24 de Noviembre de 2025 | 07:38h

Tenso reencuentro de la Familia Real en El Pardo este fin de semana. Los reyes Felipe VI y Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía se han reunido con el rey emérito Juan Carlos I, tras la publicación de sus polémicas memorias. También han acudido al encuentro la mayoría de miembros de la familia, como las infantas Cristina y Elena, Froilán o Victoria Federica, entre otros. El almuerzo, planteado como un encuentro privado y familiar, supone el primer cara a cara del emérito con Felipe VI y Letizia desde el funeral de Constantino de Grecia en Windsor, en 2024. Un reencuentro esperado y, esta vez, inevitablemente cargado de tensión: llega apenas semanas después de que el exmonarca publicara en Francia sus memorias, 'Reconciliación' , un libro que ha agitado las aguas de la Casa Real como pocas veces antes.
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El primero en cruzar la verja del Palacio de El Pardo ha sido Juan Carlos I, puntual a la cita. El ambiente, ya de por sí delicado, se ha teñido de más morbo a medida que los coches iban accediendo al recinto. Juan Carlos ha saludado desde la ventanilla del vehículo, consciente de la expectación mediática que rodea su presencia. Es la primera vez en años que toda la familia se reúne en torno a una mesa con el emérito, y la primera, además, desde que sus memorias vieran la luz en Francia. El libro, que llegará a España en diciembre, dedica páginas especialmente duras a su hijo y a la reina Letizia, a quien acusa de no facilitar la cohesión familiar.
Minutos después, ha aparecido la reina Sofía, acompañada de la Infanta Cristina. Lo han hecho discretamente, por la entrada lateral, tras un fin de semana en el que Felipe VI rindió homenaje a su madre entregándole el Toisón de Oro, la máxima distinción que otorga la Corona. La llegada ha continuado en un goteo constante: la Infanta Elena, Froilán, Victoria Federica, y los Urdangarin —Pablo, Irene y Juan—, que han entrado juntos entre charlas y risas. También han asistido Ana María de Dinamarca, Pablo de Grecia y Marie-Chantal, completando una lista de invitados que convierte el almuerzo en un auténtico cónclave borbónico.
Los Reyes han sido los últimos en llegar. Felipe VI al volante, Letizia de copiloto y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, en los asientos traseros. Ambas han bajado ligeramente la ventanilla para saludar a los medios. Todo medido. Todo controlado. Todo bajo la sombra de la foto imposible: la imagen de los reyes posando junto al emérito, que, según todas las fuentes, la Casa Real intentará evitar a cualquier precio.
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La incomodidad es palpable incluso fuera de Palacio. “Letizia ni le va a saludar. Esto es más incómodo que cualquier cena familiar de Navidad”, ha apuntado Alba Carrillo en Televisión Española. Desde el mismo plató, Carlota Corredera resumía el sentir general: “Va a haber una foto, seguro, que se va a evitar que salga a toda costa de El Pardo”.
LA POLÉMICA POR LAS MEMORIAS DE JUAN CARLOS I
La tensión que rodea el almuerzo tiene un origen evidente: la publicación en Francia de 'Reconciliación', el libro de memorias en el que Juan Carlos I reflexiona sobre su vida, su reinado y su relación con la familia. La obra, adelantada por varios medios europeos, ha generado un terremoto político y mediático. En sus páginas, el emérito lamenta sentirse solo en sus últimos años y critica abiertamente la actitud de su nuera, la reina Letizia. También reprocha a Felipe VI la distancia adoptada desde su marcha a Abu Dabi en 2020.
La Casa Real ha evitado pronunciarse, algo que solo ha reforzado la idea de que la brecha es profunda. Juan Carlos continúa residiendo en Emiratos, viniendo a España de forma puntual y concurrente, eso sí, siempre en un clima de alta sensibilidad pública. La publicación del libro -y las revelaciones sobre sus relaciones familiares y sentimentales- ha reavivado el debate sobre su figura, su legado y el papel que debe ocupar en la actualidad.
Ahora, en El Pardo, todos vuelven a verse las caras. Y aunque el almuerzo pretende celebrar medio siglo de monarquía parlamentaria, lo que realmente pesa es el elefante en la sala: unas memorias que han dinamitado la calma y que han devuelto al emérito al centro del foco.








