El juicio a los Pujol: una fortuna oculta en Andorra amasada bajo sospechas de corrupción
Tras una instrucción de más de trece años, el juicio arranca entre las dudas de si Jordi Pujol Soley se sentará en el banquillo
EFE | Mallorca, 22 de Noviembre de 2025 | 13:39h

El expresidente catalán Jordi Pujol y sus siete hijos encaran el lunes en la Audiencia Nacional el juicio por la millonaria fortuna oculta durante décadas en Andorra y cuyo origen es la clave del caso: fruto de la corrupción, según Fiscalía, o de una herencia sabiamente invertida, como mantiene la familia. Tras una instrucción de más de trece años, el juicio arranca entre las dudas de si Jordi Pujol Soley se sentará en el banquillo o si la Audiencia Nacional lo eximirá de ser juzgado por el deterioro cognitivo que según los forenses sufre, a sus 95 años y tras haber padecido dos ictus.
Los que no podrán librarse del juicio serán sus siete hijos, acusados de integrar una asociación ilícita junto al matrimonio Pujol-Ferrusola para enriquecerse con comisiones de empresarios a cambio de adjudicaciones públicas: la Fiscalía les pide por ello penas de entre 8 y 29 años de cárcel.
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El juicio, que llega tras una larga instrucción de 13 años, se centra en determinar cómo amasó la familia Pujol los fondos ocultos hasta alcanzar los 126 millones de las antiguas pesetas (757.300 euros) que cada uno de los siete hermanos y la madre cobraron en el año 2000, una fortuna que el expresident desveló en una carta pública catorce años después.
La tesis de la Fiscalía es que ese capital procede de las comisiones que empresarios afines a CDC pagaban a la familia a cambio de adjudicaciones y contratos públicos de administraciones controladas por el partido. Por eso, también se sientan en el banquillo, con peticiones de cinco años de cárcel. De ser exculpado Jordi Pujol, el juicio quedaría huérfano de una sus piezas esenciales: no en vano la Fiscalía, que pide 9 años de cárcel para quien presidiera la Generalitat durante 23 años, lo sitúa en la cúspide de la supuesta asociación ilícita para repartirse con los empresarios los beneficios obtenidos con los concursos amañados.
Una dirección que compartiría con su esposa Marta Ferrusola, fallecida en julio del año pasado tras haber sido exculpada en mayo de 2021 por la demencia que padecía. Esa hipótesis de la acusación cogió vuelo al trascender una nota manuscrita en que la mujer de Pujol daba instrucciones sobre "traspasos de misales", presentándose como la "madre superiora de la congregación".
Al margen del matrimonio, el principal acusado es el primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, quien en 1990 asumió la gestión de los fondos de Andorra y una década después repartió 126 millones de pesetas a cada miembro de su familia –excluido el padre–, quienes desde 2011 estuvieron sacando dinero en metálico para acabar regularizando el patrimonio en 2014.
No hay debate sobre la existencia de ese capital, que las comisiones rogatorias han acreditado que los Pujol tuvieron en Banca Reig, después en Andbank y finalmente en la Banca Privada de Andorra (BPA), sino en cómo fue engordando hasta alcanzar lo que el juez instructor, José de la Mata, calificó de "desmedido patrimonio".
¿"DEIXA" O CORRUPCIÓN?
Según la versión que Pujol blandió el 25 de julio de 2014 en su carta de confesión, la fortuna procede de una "deixa" (legado) que su padre Florenci Pujol, fallecido en 1980, dejó a sus nietos y a su nuera, preocupado por que la actividad política de su hijo pusiera en riesgo el futuro de su familia.
Sin aportar nunca documento alguno que acredite ese legado, la familia ha insistido ante la justicia en que los 140 millones de pesetas –en dólares– que les dejó Florenci Pujol se alimentaron de una galopante inflación y varias devaluaciones de moneda hasta alcanzar los 500 millones de pesetas (3 millones de euros) en diez años.
La gestión financiera de Jordi Pujol Ferrusola, que a partir del año 1990 se encargó de dar rendimiento a los fondos, lograría multiplicar el capital por siete en una década, según su versión. Su argumento no ha convencido a los tribunales y tampoco a la Fiscalía, que cree que el motivo por el que los Pujol ocultaron su patrimonio en Andorra no era otro que el de camuflar que provenía de la corrupción.
BLANQUEO DE CAPITALES Y FRAUDE FISCAL
Según la acusación, el papel de Jordi Pujol Ferrusola no solo era cobrar las comisiones, sino también blanquearlas mediante sociedades instrumentales y operaciones en el extranjero y repatriar después el dinero para, ya lavado, repartirlo entre su familia. En esas operaciones de blanqueo, mantiene el ministerio público, el conocido como "Junior" contó con la colaboración de su esposa, Mercè Gironès, para quien pide 17 años de cárcel, y de su hermano Josep, quien afronta 14. Los fondos de los Pujol permanecieron ocultos en bancos andorranos por lo menos durante veinte años, sin tributar en España, de lo que se deriva otro delito contra la Hacienda pública. Sin embargo, para la mayoría, ese fraude fiscal ha prescrito.
Es el caso del expresident: durante la investigación se halló una cuenta en Andbank –la número 63810–, acompañada de un documento en el que Jordi Pujol asumía ser el titular de 307 millones de las antiguas pesetas (1,8 millones de euros) ingresadas en 2000, un fraude que Hacienda cifró en 885.651 euros pero que consideró prescrito. Jordi Pujol Ferrusola y a su exesposa, Mercè Gironès, sí deberán responder por cinco ejercicios de presunto fraude fiscal, entre 2007 y 2012, que Hacienda cifra en 7,7 millones de euros.
El resto de hermanos acabaron cerrando sus cuentas en Andorra en 2014, tras regularizar su situación tributaria gracias a la amnistía fiscal que el Gobierno de Mariano Rajoy aprobó en 2012. Josep Pujol, sin embargo, lo hizo de forma incompleta y trató de canalizar los fondos ocultos hacia México, según las acusaciones, por lo que tanto la Fiscalía como la Abogacía del Estado le acusan de fraude fiscal en el ejercicio 2010.








