Cuando el agresor está en la familia: por qué estamos ciegos ante el abuso sexual infantil

El silencio, la confianza y la desigualdad de poder permiten que esta violencia continúe invisible

Penélope O. Álvarez | Mallorca, 19 de Noviembre de 2025 | 09:52h

El abuso sexual infantil (ASI) es una realidad que afecta a cientos de millones de niños y niñas en todo el planeta: 650 millones de niñas y mujeres y entre 410 y 530 millones de niños y hombres, para ser exactos, según datos de UNICEF. Es una realidad que sigue siendo tabú, que no se habla lo suficiente y que continúa silenciada: se trata entre bambalinas por miedo al qué dirán, por miedo a romper la familia, siempre por miedo… Pero las consecuencias son terribles.

Patricia Moliné, formadora y portavoz de Fundación RANA, es contundente: "el abuso sexual infantil es el maltrato infantil más difícil de detectar, asumir y trabajar, porque continúa siendo un tema muy tabú. Cuando juntas 'sexual' con “infancia”, la gente se bloquea enseguida". 

Este 19 de noviembre, en el Día de la Prevención del Abuso Sexual Infantil y Adolescente, arrojamos luz sobre un problema global del que aún no se conoce lo suficiente y al que debemos prestar atención todas y cada una de las personas que convivimos en sociedad.

Si no se nombra, no existe: cómo detectar, prevenir y actuar ante el abuso sexual infantil

Saber qué es el abuso sexual infantil (ASI), saber reconocerlo y entenderlo es la clave para prevenirlo y ponerle fin....

¿QUÉ ES EL ABUSO SEXUAL INFANTIL?


Para poder comprender de qué estamos hablando, debemos definir el abuso sexual infantil. Patricia Moliné, formadora y portavoz de Fundación RANA, insiste en que “no es solo que les toquen los genitales o que haya violación”. Según explica, incluye desde mostrar pornografía a un menor, hacer comentarios sexuales, exhibicionismo, pedir vídeos íntimos o normalizar caricias “disfrazadas de broma”, especialmente cuando proceden de personas de confianza. "Si lo hiciera un desconocido lo veríamos clarísimo; pero si lo hace un abuelo, un tío o un hermano mayor, tendemos a justificarlo", recuerda.

Según diversos estudios, entre los que destacan El abuso sexual infantil. Prevención, detección y actuación de la 'Revista Iberoamericana de Educación', el ASI se define como el uso de un niño, niña o adolescente para la gratificación o la estimulación sexual de un adulto, de alguien en posición de poder o, incluso, de un menor significativamente mayor en actividades que el menor no comprende, no puede consentir y no puede evitar. Siempre se da una desigualdad de poder en cuanto a edad, dependencia, desarrollo, tamaño, entre otros, y el consentimiento del menor jamás es válido.

El abuso sexual infantil no es solo físico, sino que incluye: tocamientos, caricias y besos con intención sexual; penetración o intentos de penetración de cualquier tipo; sexo oral y masturbación; exhibicionismo o voyerismo; comentarios sexuales explícitos, exposición a la pornografía, fotografías o vídeos sexuales; pedir o producir imágenes sexuales del menor; contacto sexual a través de internet (conocido como grooming, sextorsión o ciberacoso sexual); explotación sexual a través de la prostitución, pornografía infantil, turismo sexual; y prácticas culturales como la mutilación genital femenina, matrimonios forzados y rituales.

También es clave comprender que el hecho de que no haya lesiones físicas no descarta el abuso. De hecho, los expertos señalan que lo común es que no haya marcas, por lo que el testimonio del niño, niña o adolescente es crucial. No hay que olvidar que el abuso sexual también puede darse entre menores y que habitualmente hay asimetría de edad, desarrollo o poder, o hay coacción, engaño o manipulación.

DÓNDE OCURRE Y QUIÉN ABUSA

El abuso sexual infantil ocurre en el entorno cercano, y ese es uno de los grandes problemas del silencio que lo esconde. “El silencio en la familia es una batalla. Es muy duro asumir que el agresor puede ser tu padre, tu hermana, tu suegro o un amigo de toda la vida. Da miedo, pero la única protección del niño somos los adultos. Mejor equivocarse que no llegar: no conozco a nadie que se haya equivocado por actuar”, insiste Patricia.

Y es que, por lo general, el abuso sexual infantil viene por familiares y gente del entorno cercano y, por desgracia, puede ser cualquiera. "Lo hace alguien que tiene poder sobre un niño, niña o adolescente, casi siempre dentro de una relación de confianza ya creada. Por eso el 85 % de los abusos los comete alguien de la familia o muy cercano. Ese poder permite manipular y jugar con la ventaja de que el niño confía en esa persona", detalla Moliné.

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A pesar que desde la Fundación RANA insisten en que "no hay un perfil abusador, indicadores claros, ni un perfil de niño abusado, lo que complica muchísimo la detección", los investigadores coinciden en que hay ciertas características comunes: suelen ser hombres adultos (aunque también hay casos de mujeres y menores), tienen una vida aparentemente estable y normal con familia e hijos.

La macroencuesta del Ministerio de Juventud e Infancia revela que el 46,6 % de la violencia sexual contra la infancia ocurre dentro del entorno familiar, y Save the Children confirma que ocho de cada diez agresores son personas conocidas por la víctima, siendo la familia —incluidas parejas de progenitores— el núcleo principal.

Normalmente, utilizan la manipulación, el secreto y las amenazas veladas para poder abusar del menor. Se ganan la confianza del niño y de su entorno a través de regalos y atención especial. El abuso, además, se suele dar a través de estrategias progresivas con "juegos inocentes", caricias disfrazadas y normalización del contacto, en general.

"Siempre se advierte a los niños sobre los desconocidos, pero el problema es que en la mayoría de casos el agresor no es un desconocido", insiste Moliné.

LAS CIFRAS QUE REVELAN LA MAGNITUD DEL PROBLEMA

Los datos y las conclusiones de estudios como la macroencuesta estatal del Ministerio de Juventud e Infancia (2024–2025) y el informe Por una justicia a la altura de la infancia de Save the Children (2025) revelan un patrón común: el abuso infantil es masivo, cercano y no se denuncia lo suficiente. Las cifras hablan por sí solas. 

El ASI afecta a millones de niños, niñas y adolescentes, pero la mayoría nunca llega a denunciar. Entre un 25 y un 33% de jóvenes adultos afirma haber sufrido violencia sexual en la infancia o la adolescencia y, a nivel internacional, los estudios señalan que entre 1 de cada 6 y 1 de cada 10 menores sufren o han sufrido abuso sexual. La realidad es que tan solo entre un 5 y un 7% de las víctimas llega a denunciar, lo que apunta a que la magnitud del problema es aún mayor de lo que los estudios pueden alcanzar. 

Entre el 78 y el 83% de las víctimas son niñas y adolescentes y UNICEF estima que 650 millones de niñas y mujeres en el mundo han sufrido violencia sexual antes de los 18 años. Asimismo, los expertos coinciden en que los niños están especialmente infrarrepresentados por miedo, vergüenza y menor revelación.

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Moliné apunta a que "las estadísticas dicen que uno de cada cinco menores sufre una agresión sexual antes de los 18 años", pero insiste, "a los niños también les violan, les tocan y les dicen barbaridades". "En adolescentes esto se ve mucho: las chicas suelen contárselo a amigas o a una tutora, pero un chico de 16 años difícilmente lo cuenta por vergüenza y porque socialmente “a un chico no le pasan estas cosas”, detalla. 

Según los datos, la pubertad es el periodo de mayor vulnerabilidad. En España el pico de los casos de violencia sexual se dan en la adolescencia (26%) frente al 6,3% registrado en la infancia. Además, las sentencias analizadas por el ministerio apuntan a una edad media de inicio de abuso de 12 años, concentrándose el 51,8 % de los casos entre los 10 y los 14 años. Las personas con discapacidad presentan casi el doble de probabilidades de sufrir violencia sexual (58,5 %).

A QUÉ TENEMOS QUE PRESTAR ATENCIÓN Y POR QUÉ ES TAN DIFÍCIL DETECTARLO

El conjunto de todos los datos, cifras y conclusiones recogidas por estudios, encuestas, investigaciones y expertos contribuye a la invisibilidad del ASI:

  • Que el agresor esté dentro del entorno de confianza de la familia y que, además, utilice la manipulación y el secreto para abusar de los niños. 
  • Que los síntomas físicos son muy poco comunes y que los cambios en el comportamiento pueden confundirse con bullying o dificultades emocionales. 
  • Solo un 5-7% llega a denunciar, muchos otros lo revelan cuando ya son adultos. 
  • El hecho de que los abusos ocurran en el entorno familiar, hacen que el miedo y el tabú de los adultos silencien lo ocurrido y menosprecien el sufrimiento del menor.
  • La falta de apoyo y respuesta institucional junto con la revictimización que se produce en los procesos judiciales.

En cuanto a las señales de alerta, ocurre lo mismo que con el bullying — en esta entrevista con la psicóloga Belén Martín te explicamos cómo detectarlo en tus hijos —, debemos estar atentos a cambios de conducta sostenidos en el tiempo. Eso sí, ninguna señal por sí sola prueba el abuso, pero debemos estar atentos al conjunto de indicadores y a los cambios bruscos en los menores. Moliné apunta que los cambios de conducta son clave: “Un niño que antes era sociable y de repente se aísla; una niña que vuelve a hacerse pipí; alguien que deja de querer ir a un lugar donde era feliz… No prueban abuso, pero indican que algo pasa".

Los signos de posible abuso incluyen indicadores físicos como lesiones genitales o anales, dolor, sangrado, ITS/ETS en menores, embarazo en adolescentes, ropa interior dañada o manchada, dolores sin causa clara y alteraciones del sueño, la alimentación o el control de esfínteres; conductuales, como conductas sexuales inapropiadas para la edad, masturbación compulsiva, juegos sexuales explícitos, retrocesos evolutivos, aislamiento, agresividad, irritabilidad, hiperactividad, bajo rendimiento escolar, absentismo, huidas del hogar o consumo de sustancias; y emocionales, como miedo intenso hacia personas o lugares, ansiedad, depresión, tristeza profunda, vergüenza, culpa y cambios bruscos de carácter o retraimiento extremo.

UN CRIMEN QUE CRECE EN LA SOMBRA DEL ENTORNO FAMILIAR

El abuso sexual infantil no está escondido en callejones oscuros ni en desconocidos. Está en las cenas familiares, en las sobremesas, en los juegos, en las siestas, en lo cotidiano de los hogares y los entornos de confianza. Es ahí donde actúan la mayoría de agresores, protegidos por el silencio de los "secretos", por la culpa que siente el menor abusado y por el miedo que todavía prefiere mirar hacia otro lado antes que asumir lo insoportable.

La falta de señales físicas claras, la manipulación de quien tiene el poder y el tabú que sigue rodeando a la violencia sexual hacen que miles de historias queden enterradas durante años. Entender quién abusa, cómo ocurre y por qué pasa desapercibido es el primer paso para dejar de esconder lo que nunca debió quedarse en las sombras. Una realidad que destroza vidas y familias, pero cuya culpa solo reside en el que toca, en el que fuerza y en la mirada lasciva, jamás en el niño ni en quienes lo protegen y señalan lo ocurrido.

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Mientras sigamos negando lo que ocurre puertas adentro, el abuso seguirá creciendo en la sombra, sostenido por un silencio que solo con la información podemos romper. Tal y como dice Moliné: "No se puede prevenir lo que no se conoce, y los únicos que pueden proteger a los menores somos los adultos".

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Comentarios

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  • Alba - Mallorca, 19 de Noviembre de 2025 | 12:25h
    Los niños son sagrados, nuestro futuro,y nosotros,el gobierno,la justicia lo permite,nadie hace nada,padres luchando por denuncias falsas y siguen intentando proteger a sus hj@s,madres que permiten destruir el bienestar felicidad , autoestima estupenda de sus propios hijos, sólo les importa el qué dirán,el aparentar y su asqueroso abolengo,no escuchan a los niños como hay qué hacerlo,gestos,indicios,y lo que es peor,el sufrimiento y coacción que estás criaturitas están pasando.HAY QUE ESCUCHARLOS,PROTEGERLOS,Y POR SUPUESTO INVESTIGACIÓN RIGUROSA contra l@s "supuestos" maltratadores,el estado emocional adverso al que una padre por fastidiar al padre es capaz de hacer..... cárcel,quitarle la custodia de sus hij@s y a mí pensar,eso es poco.
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