¿Cristales empañados al despertar? Podría ser algo más serio de lo que imaginas
Entender por qué aparecen es clave para evitar problemas mayores
Penélope O. Álvarez | Mallorca, 17 de Noviembre de 2025 | 19:57h

Con el descenso de las temperaturas vuelve a encenderse la calefacción y, casi sin darnos cuenta, reaparece un viejo habitual del otoño: esas pequeñas gotas que al amanecer empañan los cristales. A simple vista pueden parecer una anécdota, pero suelen indicar que algo en el ambiente interior no está del todo en equilibrio. Esa humedad no es solo incómoda: es una señal temprana de posibles problemas, como aparición de moho, malos olores o daños en paredes, mobiliario y marcos.
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POR QUÉ SE FORMAN GOTAS EN LOS CRISTALES
La razón es muy simple: el aire caliente del interior puede retener más vapor de agua. Cuando ese aire cargado de humedad entra en contacto con una superficie fría —como el vidrio de una ventana— se enfría de golpe y el vapor se convierte en gotas. Es la condensación de toda la vida. Es un efecto que se nota sobre todo en la cocina, el baño y los dormitorios. También empeora cuando se seca ropa dentro de casa o si por la noche se apaga la calefacción y se producen cambios bruscos de temperatura.
Un exceso de humedad no solo genera molestias: puede tener consecuencias muy concretas. La Organización Mundial de la Salud lleva tiempo alertando de que vivir en espacios húmedos o con presencia de moho incrementa el riesgo de sufrir problemas respiratorios, especialmente en personas alérgicas.
Los hongos empiezan a proliferar cuando la humedad relativa supera el 80 % en las superficies. Los ácaros —muy comunes en España— encuentran condiciones ideales a partir del 60 %. A esto se suma un estudio realizado en centros educativos españoles: casi la mitad de los colegios presentaba problemas de humedad, y esa situación se relacionaba con tos persistente, congestión y molestias respiratorias entre el alumnado. Si ocurre en espacios públicos, es fácil imaginar el impacto en viviendas con poca ventilación.
EL “TRUCO VIRAL” QUE HA VUELTO A CIRCULAR
Mientras las empresas apuestan por soluciones técnicas, en redes sociales ha resurgido un remedio clásico: colocar arroz o sal en un cuenco —o dentro de una bolsa— cerca de la ventana. Actúan como absorbentes naturales y retienen parte de la humedad del entorno inmediato.
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No requieren electricidad ni inversión, y muchos usuarios aseguran que les ayudan a mantener los cristales secos durante la noche. Eso sí, conviene cambiar el arroz o la sal cada dos o tres días, cuando ya han perdido eficacia. Los expertos admiten que estos trucos pueden servir como apoyo, pero recuerdan que no sustituyen a una buena ventilación ni al aislamiento. Son un complemento puntual, no la solución definitiva.
Las recomendaciones más repetidas por técnicos y organismos de salud ambiental son muy claras:
- Ventilar entre 10 y 15 minutos al día.
- Evitar secar ropa en espacios sin ventilación.
- Mantener temperaturas estables para evitar contrastes bruscos.
- Encender los extractores al cocinar o al ducharse.
- Controlar la humedad con un higrómetro sencillo.
- Si no hay mejora, plantear mejoras en el aislamiento o recurrir a un deshumidificador.
- Si aparecen síntomas respiratorios que empeoran en casa, consultar a un profesional.
Las gotas en los cristales no son un simple efecto del frío: revelan que el nivel de humedad dentro de casa es más alto de lo recomendable. La buena noticia es que no hace falta hacer grandes desembolsos para ponerle freno. Con una ventilación constante, algunos ajustes en los hábitos diarios y medidas de apoyo, es posible mantener un ambiente más saludable, prevenir la aparición de moho y evitar daños en la vivienda.









