Por qué a veces recordamos algo que nunca ocurrió
Esta experiencia tiene explicación científica y está relacionada con cómo funciona la memoria
Pablo S. Molina | Mallorca, 11 de Noviembre de 2025 | 03:00h

Puede que te haya pasado alguna vez: juras que dijiste algo, que fuiste a un lugar o que viviste una escena concreta, pero otra persona te asegura que no ocurrió así. O quizá recuerdas perfectamente un detalle de la infancia… hasta que un familiar te dice que lo estás confundiendo. Esta experiencia, tan cotidiana como desconcertante, tiene explicación científica y está relacionada con cómo funciona la memoria humana.
Aunque solemos pensar en la memoria como una especie de archivo donde guardamos momentos intactos, la realidad es muy distinta. La memoria es más bien un proceso vivo. Cada vez que recordamos algo, lo reconstruimos. Y ahí es donde pueden colarse pequeños errores.
NO GUARDA RECUERDOS COMO UNA FOTO
Según neurocientíficos de universidades como Harvard y Stanford, el cerebro almacena fragmentos de información, no imágenes completas. Cuando intentamos recordar, unimos esos fragmentos como quien arma un rompecabezas. A veces encaja bien, y otras veces rellenamos los huecos con suposiciones, emociones o detalles que hemos escuchado después.
Por eso es normal que dos personas que vivieron la misma situación recuerden cosas distintas.
Otro factor clave es la información posterior. Si, por ejemplo, alguien te cuenta una versión diferente de un recuerdo, tu cerebro puede incorporarla como propia sin que te des cuenta. También ocurre cuando vemos fotos antiguas o escuchamos historias familiares repetidas: acabamos convencidos de que lo vivimos tal como nos lo contaron.
Esto explica fenómenos tan conocidos como el “efecto Mandela”, cuando mucha gente comparte falsos recuerdos colectivos.
Los recuerdos cargados de emoción tienden a fijarse con más fuerza. Pero, curiosamente, también son más susceptibles a distorsiones. El cerebro intenta darles sentido, incluso si para ello completa espacios vacíos con detalles inventados.
No lo hace por engañarnos, sino para mantener coherencia en nuestra historia personal.
¿PODEMOS CONFIAR EN NUESTRA MEMORIA?
Sí, pero con matices. La memoria no es una cámara perfecta, sino una narradora. La mayoría de las veces funciona bien, pero no siempre es exacta. Recordar no es reproducir, es reconstruir.
Y aunque pueda sonar inquietante, también tiene algo hermoso: significa que nuestra identidad está viva, cambia, se adapta y se enriquece con lo que vamos viviendo, sintiendo y aprendiendo.
En otras palabras, lo que recordamos habla menos de lo que pasó y más de quiénes somos hoy.
| TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR |
¿Cómo influye el paso del tiempo en nuestra memoria?
Un equipo de investigadores de las universidades de Glasgow y Birmingham, en Reino Unido, ha profundizado en las...
Los científicos encuentran una proteína que indica si los recuerdos pueden cambiarse
Los investigadores han descubierto que una proteína concreta puede utilizarse como marcador cerebral para indicar...
La razón científica por la que te cuesta recordar lo que soñaste
Despertarse con la sensación de haber soñado algo intenso… y olvidarlo al instante. Es una experiencia...
La memoria: cómo el cerebro decide qué recuerdos guardar y cuáles olvidar
La memoria es una de las funciones más fascinantes del cerebro humano. Gracias a ella podemos aprender, reconocer...











