Cómo vivía España en 1975 y cómo vive hoy

El Seat 127 costaba 166.000 pesetas (997 euros)

EFE | Mallorca, 11 de Noviembre de 2025 | 08:45h

Archivo de julio de 1969 de un matrimonio viendo la llegada del hombre a la luna. EFE

La realidad de aquella España en blanco y negro de 1975 que asistía expectante al esperado final de una dictadura poco o nada tiene que ver con la de ahora, ni las cifras que definían aquel país se parecen remotamente a las de hoy, ni tampoco la libertad, la mentalidad y la forma de vivir.

Hace 50 años este país lo conformaba una población mucho más reducida que ahora: entonces había 35,3 millones de habitantes y tan solo se acogía a 165.000 extranjeros, mientras que ahora la población alcanza los 49,3 millones y el 14,2 % son personas inmigrantes (7 millones), según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Vidas más largas, menos nacimientos

La esperanza de vida ha pasado de 73 a 84 años, la más alta de la Unión Europea (UE) y de las más elevadas a nivel mundial, y la población está más envejecida: en 1975 alrededor de un 10 % era mayor de 65 años frente al 20,5 % actual.

Lo que no ha aumentado es la media de hijos de las españolas. Si hace 50 años se situaba en 2,8 hijos, ahora lo hace en 1,12; las mujeres son madres por primera vez a partir de los 32,6 años, en vez de los 28 de antes, y el número de nacimientos ha pasado de 669.378 a 320.656.

Y a María del Carmen y Antonio, los nombres más frecuentes en aquella España, los han sustituido Lucía y Hugo.

Primeros pasos hacia la igualdad de género

Los matrimonios también han disminuido: de los 271.347 que se oficiaron hace medio siglo, todos pasando por la vicaría, se ha pasado a 172.430, la mayoría civiles, y no todas las uniones son entre un hombre y una mujer. El 3,9 % de los matrimonios son de parejas del mismo sexo, que pueden casarse desde 2005.

Si los hombres se casaban alrededor de los 27 años y las mujeres con poco más de 23, ahora ellos lo hacen con casi 40 años y ellas con 37.

Aquel 1975 fue el año en el que las mujeres pudieron abrir una cuenta bancaria a su nombre o comprar un producto a plazos sin permiso del padre o del marido, aunque todavía habría que esperar tres años para que se despenalizara el adulterio, el amancebamiento y los métodos anticonceptivos.

En 1981 llegaría el divorcio y cuatro años más tarde se despenalizó el aborto bajo los supuestos de violación, peligro para la salud de la madre o malformación del feto.

En un convulso contexto político y social, España soñaba con la modernidad europea, las protestas llenaban las calles y las huelgas exigiendo derechos empezaban a extenderse, llegando incluso al mundo del espectáculo: en febrero de 1975, los teatros bajaron el telón durante nueve días, y hasta Lola Flores y Sara Montiel se sumaron a la protesta.

Del 'Bimbó' a Rosalía

El año en el que el régimen franquista ejecutó sus últimas cinco condenas de muerte y promulgó leyes que permitieron secuestrar periódicos y revistas, las normas de calificación cinematográficas seguían imponiendo una fuerte censura.

No obstante, el cine español vivía el destape y se producían los primeros desnudos: el cine de José Luis Borau arrasaba con Furtivos, pero aún había que cruzar la frontera para ver películas prohibidas como Emmanuelle.

El coloso en llamas, Tiburón y El exorcista arrasaban en las salas; los libros más vendidos eran García Márquez, Alberti y Neruda, y en el teatro triunfaban Camilo Sesto y Ángela Carrasco con Jesucristo Superstar.

Aquel verano Georgie Dann hacía bailar con el bimbó, y en las verbenas sonaba Desmadre 75 con Saca el güiski, mientras otros preferían a Serrat, Aute, Labordeta o Cecilia. Sergio y Estíbaliz quedaron décimos en Eurovisión.

Hoy, iconos globales como Bad Bunny o Rosalía dominan Spotify. La música ahora es a la carta.

Salto tecnológico: de dos canales al 'streaming'

Aunque se empezaba a emitir en color, la mayoría veía la televisión en blanco y negro, con solo dos canales públicos. Nadie se perdía Directísimo con José María Íñigo. Los niños veían Heidi y Vicky el vikingo.

Inimaginable pensar entonces que se podría ver contenido bajo demanda en internet y plataformas como Netflix.

Los quioscos estaban llenos: Pueblo, ABC y Marca dominaban; Cambio 16, Triunfo y Destino eran críticos con el régimen; El Caso y El Papus arrasaban.

El coste de la vida se disparaba por la crisis del petróleo de 1973, pero los precios eran muy distintos a los actuales: Salario Mínimo de 8.400 pesetas (51 euros) vs 1.184 euros hoy.

Periódico: 8 pesetas; pan: 9; metro: 6; leche: 21; gasolina: 24.
Hoy: periódico 2 euros, pan y leche >1 euro, combustible 1,55 euros.

900 euros, entrada de un piso

La vida era más austera: solo el 57 % de los hogares tenía ducha o baño. El coche era lujo: 34 % lo poseía (hoy 86 %).
El Seat 127 costaba 166.000 pesetas (997 euros).
Se entregaban 150.000 pesetas (900 euros) como entrada de un piso.

Ir al cine, misa, bar o fiestas del pueblo era clave. La moda miraba a lo hippie y pop.
Nadie imaginaba que el ocio futuro sería el scroll del móvil.

En el deporte, Ángel Nieto ganaba su sexto mundial y Manolo Orantes vencía a Jimmy Connors en el US Open.

El fútbol era rey: Cruyff, Santillana, Juanito...
El Real Madrid ganó la liga y la Copa del Generalísimo.

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