Arran: “Nuestra lucha es legítima; no somos un grupo criminal”
La causa, ahora en manos de un juzgado de Barcelona, investiga seis activistas por daños, acoso y pertenencia a organización criminal
Pablo S. Molina | Mallorca, 05 de Noviembre de 2025 | 12:17h

Arran ha defendido que es una organización política y no criminal, con una lucha "más que legítima", ante la consideración del juzgado de Maó que en un primer momento instruyó la causa por los actos vandálicos en una comisaría en la que prestaba servicio un agente que se infiltró en colectivos independentistas catalanes, de que se trata de un "grupo criminal".
En un comunicado, Arran ha hecho referencia al auto del juzgado menorquín del pasado mes de mayo sobre los actos vandálicos en la comisaría de la Policía Nacional en Maó en la que prestaba servicio un agente menorquín que se infiltró en colectivos independentistas catalanes.
Según señaló el Juzgado de Maó, seis sujetos identificados como sospechosos e investigados en la causa formarían parte de "un grupo criminal con suficiente estructura y reparto de roles".
Arran lanza huevos con pintura en la comisaría de la Policía Nacional de Mahón
El colectivo Arran ha reivindicado este jueves un acto vandálico contra la comisaría de la Policía Nacional en Maó....
En el comunicado, la organización ha sostenido que las infiltraciones "no han tenido ningún tipo de repercusión jurídica ni política" mientras que, en cambio, los activistas acusados de pintar y lanzar huevos a la comisaría menorquina "pasan a ser investigados como grupo criminal".
Esto, a su criterio, forma parte de "un entramado represivo que viene de lejos y va para largo". "El señalamiento para denunciar una infiltración policial, orquestada bajo la colaboración del Ministerio de Interior (...), les sirve para cargar una vez más contra nuestra organización con unas acusaciones que por su desproporcionalidad flagrante, también parecer ironía", han señalado.
Así, han remarcado que "por muchas operaciones policiales que intenten" no los "pararán". "Sabemos bien que todo lo que hacemos, cómo lo hacemos y por qué lo hacemos tiene sentido, que nuestra lucha es más que legítima y que continuaremos luchando", han concluido.
LA CAUSA QUEDA EN MANOS DE UN JUEZ DE BARCELONA
Cabe recordar que el Tribunal Supremo (TS) ha dejado en manos de un juzgado de Barcelona la investigación contra los activistas que el pasado enero supuestamente vandalizaron la comisaría de la Policía Nacional en Maó.
Así consta en un auto dictado recientemente por la Sala de lo Penal que pone fin a las dudas acerca de qué organismo judicial es competente para instruir la causa contra seis personas acusadas de delitos de acoso, daños y pertenencia a organización criminal.
Los hechos recayeron en un primer momento sobre el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Maó, cuyo titular llevó a cabo las primeras diligencias y después, tras analizar el atestado policial, solicitó inhibirse en el Juzgado de Instrucción número 28 de Barcelona.
Lo hizo alegando que los actos vandálicos se planearon en Barcelona y que los vídeos en con mensajes amenazadores contra el citado agente, cuya infiltración fue destapada por un programa de TV3, también fueron publicados desde la ciudad condal.
Por lo tanto, sostenía el juzgado menorquín, los hechos potencialmente constitutivos de los delitos de acoso y pertenencia a organización criminal se habrían cometido en Barcelona, mientras en Maó solo el de daños.
El juzgado de Barcelona, no obstante, rechazó la inhibición alegando que ninguno de los investigados reside en Barcelona y elevó la cuestión al Supremo, que ahora le ha devuelto la investigación.
Los magistrados fundamentan su decisión en el hecho de que Barcelona fuera la "base operativa" del supuesto grupo criminal y el lugar desde el que se publicaron los vídeos intimidatorios.
EL RELATO DE LOS HECHOS
Según el atestado instruido hasta el momento, que consta en el auto del Supremo, el agente víctima de acoso estuvo infiltrado junto a otros tres compañeros cuya labor fue destapada en el programa 'Inflitrats'.
El 13 de enero, tras la emisión del documental, un hombre con domicilio en Barcelona reservó cinco billetes de avión con origen en Barcelona y destino Maó.
Al día siguiente se dirigieron a la ciudad menorquina, donde realizaron varias pintadas en una finca --'Infiltració és tortura', escribieron-- y lanzaron pintura contra la fachada de la comisaría de la Policía Nacional en Maó.
Después abandonaron la isla y al poco se publicaron en las redes sociales de Arran vídeos en los que se observaba al agente y las pintadas realizadas.
Por todo ello, señaló el Juzgado de Maó en un auto del pasado mes de mayo, seis sujetos identificados como sospechosos e investigados en la causa formarían parte de "un grupo criminal con suficiente estructura y reparto de roles".








