Ni zombis ni vampiros: la 'Nit de les Ánimes' recupera las raíces mallorquinas
Esta noche especial se presenta como una oportunidad de hablar de quienes ya no están
Maria A. Mesquida | Mallorca, 31 de Octubre de 2025 | 04:30h

La víspera de Todos los Santos vuelve cada año como una invitación sencilla y profunda: mirar la muerte de frente para celebrar la vida. En Mallorca, la Nit de les Ànimes —la noche del 31 de octubre, Vigilia de Todos los Santos— pervive en la memoria popular como un tiempo de encender luces en casa y en el corazón, de hablar de quienes ya no están y de compartir sus historias para que sigan entre nosotros.
En los últimos años, el ruido del Halloween anglosajón ha ido ocupando espacio en calles y escaparates. Pero el nombre también hace la fiesta, y aquí, decir Nit de les Ànimes es volver a poner el foco en lo nuestro: en los fanalets de calabaza y en el fuego encendido para guiar el regreso simbólico de las almas.
Es recordar que estas fechas no van “de zombis”, sino de cariño, memoria y sentido, aspectos que reivindican desde la Fundació Mallorca Literària.
Una finca de sa Pobla se convierte en un escenario de película de terror por Halloween
En las afueras de sa Pobla, justo en el camino que lleva de la planta de Tirme hacia el puente que cruza al butano, hay...
Desde la asociación, invitan a los mallorquines a recuperar sus tradiciones y conectar con sus raíces, a través de los rituales y valores de nuestros abuelos y antepasados, recordando a quienes desgraciadamente ya no están en la mesa, pero sí en nuestros corazones.
"ACAPTE" CON ACENTO DE AQUÍ
El juego de les animetes —esconder panellets, bunyols o aglans para que los niños los encuentren al día siguiente— mantiene viva la ilusión sin renunciar a nuestras raíces.
Si los niños disfrutan saliendo a por dulces, podemos arraigar ese paseo en palabras y símbolos propios. Desde la fundación animan a los niños a que, en lugar de utilizar el “truco o trato”, recuperen fórmulas de toda la vida: “paga o plora”, “Mà morta, mà morta… pica a la porta!”, “Que hi ha res per les ànimes?” —y sus respuestas pícaras.
Otro de los aspectos que define esta festividad, pero sobre todo a nuestra cultura, es la gastronomía: los rosarios de dulces que los niños ensartan como collares, los panellets a base de almendra, azúcar, patata y piel de limón, o los bunyols.
LUZ CONTRA LA OSCURIDAD
Hacer un altar doméstico —fotografías, velas, flores, objetos queridos, quizá su comida favorita— abre un espacio de conversación con los más pequeños: contar quiénes fueron, cómo vivieron, qué nos dejaron.
"Abrazar la vida a través de la muerte": el Día de los Muertos, puente cultural entre México y Mallorca
La festividad del Día de los Muertos ha ganado gran popularidad en los últimos años, en parte gracias a la película...
Las rondalles mallorquinas son aliadas perfectas para compartir en corro: “En Pere poca-por”, “El llum de la terra”, “Sa por de Mancor”, “Sa cusseta negra i es moix negre”.
Samhain, la cristianización en el siglo VII, el All Hallows, las calabazas irlandesas del Jack o’ Lantern, los fanales en ríos de Asia… En todo el mundo, por estas fechas, los humanos encendemos luces para vencer la oscuridad. Mallorca tiene su propia forma de hacerlo. Conservarla no es cerrar puertas, sino abrir la nuestra: sumar sin olvidar, celebrar sin perder el sentido.









