Lilith Verstrynge rompe su silencio sobre su salida de Podemos: “Había paranoia interna”
Verstrynge admite que dejó de sentir pasión por la política
EFE | Mallorca, 30 de Octubre de 2025 | 07:32h

La exdiputada y exsecretaria de Organización de Podemos Lilith Verstrynge ha explicado por primera vez las razones de su marcha del partido, asegurando que dentro de la formación crecía una “paranoia interna” mientras el debate político se volvía “cada vez más escaso”. Según relató, el partido había dejado de hablar con la ciudadanía “para empezar a hablar con fantasmas”.
En un artículo publicado en la revista Equator, Verstrynge (Madrid, 1992) —quien dejó sus responsabilidades políticas y su escaño en enero de 2024, cuando era considerada la número tres de Podemos— repasa su militancia y las distintas etapas que vivió desde su llegada al partido.
“Dejamos de hablar con la gente. En lugar de demostrar a los votantes que Podemos aún podía hacer política —luchando por los intereses de nuestros electores— decidimos votar en contra, o amenazar con votar en contra, de todo lo que propusiera el gobierno de Sánchez. Esto incluía cuestiones aparentemente fundamentales del partido, como los derechos de los desempleados”, ha relatado.
UNA “PARANOIA INTERNA” Y EL DEBATE POLÍTICO “CADA VEZ MÁS ESCASO”
Verstrynge ha abundado en que Podemos había “empezado a hablar con fantasmas” y que “la constante y amenazante presencia del fascismo y la búsqueda de enemigos internos convirtieron la política en un ejercicio de lealtad ciega”. Según su testimonio, la teoría de la conspiración se había generalizado dentro de la formación.
“La teoría de la conspiración estaba generalizada y culpábamos indiscriminadamente a periodistas y medios de comunicación, hasta el punto de afirmar abiertamente que era mejor tener votantes que no leyeran las noticias. Los medios ya no eran una herramienta, sino un enemigo”, ha contado.
De esta forma, ha confesado que su principal experiencia dentro del partido fue “la de un debate político cada vez más escaso y una creciente paranoia interna”.
En su reflexión, Verstrynge admite que dejó de sentir pasión por la política: “Dejé de amar. Los últimos nueve años se me hicieron eternos. Si bien había aprendido muchísimo en una organización que contribuyó a redefinir Europa tras la crisis financiera, también me volví más insensible y cínica, y llegué a sentir una especie de orfandad política anticipada”.
“PODEMOS NUNCA QUISO SER UN PARTIDO”
La exdirigente apunta que, con la perspectiva del tiempo, “parece claro que Podemos nunca quiso ser un partido, y mucho menos un partido mejor”. En su análisis, sostiene que desde el principio los líderes de la formación “creían que los partidos estaban obsoletos” y que los movimientos sociales eran el verdadero motor de la transformación política.
“Partiendo de esa premisa, lo mejor que logramos crear fue un partido online: uno que sonaba novedoso, pero que heredó muchos vicios del pasado y no introdujo ninguna innovación organizativa significativa”, ha explicado.
Verstrynge asegura que la política debería ser “solo una etapa y no una vida entera”, y adelantó que no tiene intención de volver. “Para hacerlo, necesitaría estar segura de haber aprendido lo suficiente para hacer las cosas mejor, y de poder confiar de nuevo en un proyecto lo suficiente como para creer en él. Ninguna de esas condiciones se cumple hoy”, expresó.
DE ASESORA EN BRUSELAS A LA CÚPULA DEL GOBIERNO
Militante de Podemos desde sus inicios, Lilith Verstrynge —hija de Jorge Verstrynge, uno de los antiguos dirigentes de Alianza Popular (antecedente del PP)— se incorporó al partido morado en 2015, primero como asesora y asistente de la delegación en el Parlamento Europeo.
Posteriormente, formó parte del primer gobierno de coalición de Pedro Sánchez dentro del equipo de asesores de Pablo Iglesias, cuando este ocupaba la Vicepresidencia segunda del Ejecutivo. En la última etapa del Gobierno, Verstrynge ascendió a número dos del Ministerio de Derechos Sociales, dirigido por Ione Belarra, y ocupó el cargo de secretaria de Estado para la Agenda 2030.
Muy cercana a Belarra, fue una de las principales artífices del proyecto político y organizativo que consolidó a la ministra como secretaria general de Podemos en 2021, tras la salida de Iglesias de la política activa.







