¿Podría un huracán como Melissa llegar a España?
El ciclón de categoría 5 que ha devastado el Caribe reabre el debate sobre si fenómenos así podrían alcanzar nuestras costas
Penélope O. Álvarez | Mallorca, 29 de Octubre de 2025 | 09:33h

El huracán Melissa, convertido en uno de los ciclones más potentes del Atlántico en los últimos años, ha dejado al menos siete muertos en el Caribe —tres en Jamaica, tres en Haití y uno en República Dominicana—, además de miles de viviendas destruidas y más de 700.000 personas evacuadas en Cuba.
Alcanzó la categoría 5, la máxima en la escala de Saffir-Simpson, con vientos sostenidos de más de 250 kilómetros por hora y lluvias torrenciales que arrasaron buena parte de Jamaica, donde el 35 % del suministro eléctrico quedó interrumpido y numerosas carreteras resultaron anegadas. La tormenta provocó deslizamientos de tierra, cortes de comunicaciones y graves daños en viviendas y cultivos antes de continuar hacia Cuba.
Huracán Melissa deja graves daños en Jamaica y afecta seis hospitales tras tocar tierra
Las autoridades jamaicanas informaron este martes que el huracán Melissa, que se degradó a categoría 4 pocas horas...
Su rápida intensificación, favorecida por aguas excepcionalmente cálidas y una atmósfera inusualmente estable, ha encendido las alarmas entre los meteorólogos, que ven en Melissa un ejemplo de los efectos del calentamiento global sobre los fenómenos extremos.
Desde España, ajenos a fenómenos meteorológicos de esta magnitud, nos preguntamos: ¿podría llegar un huracán como Melissa a España?
POR QUÉ LOS HURACANES NO LLEGAN A NUESTRAS COSTAS
En principio, España no está en la ruta de los grandes huracanes. Estos sistemas necesitan tres ingredientes que aquí apenas se dan: aguas tropicales muy cálidas (más de 26,5 °C), aire húmedo en capas medias y vientos suaves en altura.
El Atlántico oriental y el Mediterráneo suelen presentar aguas más frías, aire seco y vientos cambiantes, condiciones que desgarran el corazón de un huracán antes de que se acerque siquiera a la Península. Por eso, cuando un ciclón del Caribe avanza hacia el este, se debilita rápidamente y se convierte en una borrasca extratropical, mucho menos organizada, aunque todavía potente.
CUANDO LOS RESTOS DE UN HURACÁN TOCAN EUROPA
España no ha sufrido nunca el impacto directo de un huracán, pero sí ha sentido el paso de sus restos. En 2017, Ophelia llegó convertida en tormenta post-tropical y tiñó los cielos de Galicia con polvo sahariano e incendios portugueses. Un año después, Leslie tocó tierra en Portugal y dejó fuertes rachas de viento en el oeste peninsular. Más recientemente, Danielle (2022) cruzó el Atlántico debilitada y descargó lluvias abundantes en el norte.
Son recordatorios de que el Atlántico puede enviar oleadas de mal tiempo, incluso cuando los huracanes pierden su forma tropical.
Más cerca de casa, el Mediterráneo empieza a comportarse como un pequeño océano tropical en verano. Cada vez con mayor frecuencia aparecen los llamados “medicanes”, ciclones subtropicales que se forman sobre un mar recalentado. Tienen ojo, bandas espirales y vientos huracanados, aunque suelen ser más pequeños y efímeros.
En 2020, Ianos arrasó Grecia con lluvias torrenciales; en 2023, Daniel provocó la tragedia de Derna, en Libia. Baleares ya han vivido episodios menores, con lluvias intensas y oleaje elevado, cuando el mar supera los 30 grados al final del verano.
¿UN HURACÁN EN ESPAÑA? CASI IMPOSIBLE, PERO...
Los modelos del Centro Europeo de Predicción Meteorológica (ECMWF) y del IPCC coinciden en que es extraordinariamente improbable que un huracán de categoría 4 o 5 toque tierra en España. Sin embargo, advierten de que el cambio climático amplía el radio de acción de los ciclones subtropicales y de las tormentas híbridas, capaces de generar vientos superiores a 100 km/h y lluvias torrenciales.
Canarias, el suroeste peninsular y Baleares figuran entre las zonas más vulnerables a este tipo de fenómenos, que no son huracanes “puros”, pero pueden comportarse de forma parecida.
El consenso científico es claro: España seguirá fuera del corredor de los grandes huracanes, pero los temporales con características tropicales tenderán a ser más frecuentes e intensos si el mar continúa calentándose. Los análisis recientes sobre Melissa apuntan a que su rápida intensificación se vio favorecida por aguas inusualmente cálidas (~30 °C) y condiciones atmosféricas propicias, en línea con lo observado por NOAA y centros científicos en esta temporada.








