Juan Carlos I publica sus memorias y expresa su deseo de reconciliarse con Felipe VI y volver a España
El rey emérito presenta su libro “Reconciliación. Memorias”, donde defiende la democracia como su legado, reflexiona sobre el 23F y expresa su anhelo de regresar a España tras cinco años en Abu Dabi
EFE | Mallorca, 29 de Octubre de 2025 | 07:31h

El rey emérito Juan Carlos I defiende la democracia como la gran “herencia” que dejó a España durante su reinado, en su libro de memorias que se publicará el 5 de noviembre en Francia. En la obra, expresa además su deseo de renovar una relación armoniosa con su hijo, Felipe VI, y de regresar a su hogar tras cinco años de exilio en Abu Dabi.
“Espero sobre todo, durante mi vida, tener una jubilación tranquila, renovar una relación armoniosa con mi hijo y, sobre todo, regresar a España, a mi hogar”, afirma el monarca en su libro, editado por Stock, del que se han adelantado extractos en el semanario Le Point y en la revista semanal del diario Le Figaro.
Ambos medios franceses visitaron al rey emérito en su residencia en la pequeña isla de Nurai, cedida por el jeque de los Emiratos Árabes Unidos, Mohammed Ben Zayed. Allí, rodeado de olivos españoles centenarios que le evocan su país, confiesa sentirse “anclado a un trocito de España”.
El libro, considerado uno de los lanzamientos editoriales del otoño, se titula “Réconciliation. Mémoires. Juan Carlos I d’Espagne” (Reconciliación. Memorias. Juan Carlos I de España), escrito por Laurence Debray, y se publicará en España a principios de diciembre bajo el sello de Planeta.
“LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA NO CAYÓ DEL CIELO”
“El libro cuenta la historia de cómo quise la democracia desde el principio. ¡La democracia española no cayó del cielo!”, asegura Juan Carlos I a Le Figaro. El monarca explica que la publicación se retrasó un año por presiones y para que coincidiera con el cincuentenario de la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975.
“Tras cuarenta años de dictadura, le di a los españoles una democracia que sigue viva; es mi herencia”, sostiene, recordando que cuando asumió el poder “tenía la brújula, pero no el plan” para guiar al país desde la dictadura franquista hasta la democracia actual.
Sobre Franco, el rey emérito considera que el dictador proyectaba sobre él cierto sentimiento “paternal” y que lo nombró rey “para crear un régimen más abierto”. También revela que, con solo 37 años, se sintió abrumado por el poder absoluto: “Durante dos años tuve todos los poderes, incluso el de refrendar la pena de muerte. No tuve que hacerlo, gracias a Dios, porque si me hubiera negado, los generales me habrían derrocado”.
Juan Carlos confiesa que dudó en escribir el libro, pero lo hizo al darse cuenta de que las nuevas generaciones “no tienen la menor idea de quién fue Franco ni de lo que significó la transición democrática”.
Al ser preguntado por su nieta la princesa Leonor, heredera al trono, aconseja: “Que tenga seguridad en sí misma, que cumpla con su deber con simpatía y amabilidad, que sea garante del respeto a la Constitución”. Y concluye con una advertencia sobre el auge del autoritarismo: “Es más fácil destruir una democracia que construirla”.
EL 23F Y LAS TRAICIONES DE SU ENTORNO
En sus memorias, Juan Carlos I aborda también el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Relata una cena en el Palacio del Elíseo, organizada por Emmanuel Macron en honor a Mario Vargas Llosa, donde coincidió con Javier Cercas, autor del libro “Anatomía de un instante”, que sugiere la simpatía del monarca hacia la intentona golpista. “Le dije: ‘¿Cómo puedes creer que yo estuve involucrado?’”, cuenta el rey emérito a Le Figaro.
En el libro, detalla la “mecánica de la traición” de uno de sus hombres más cercanos, el general Alfonso Armada. “No hubo un golpe, sino tres: el de Tejero, el de Armada y el de los cargos electos cercanos al franquismo. Armada estuvo a mi lado durante diecisiete años. Lo quería mucho, y me traicionó. Convenció a los generales de que hablaba en mi nombre”, señala.
AÑORANZA, SOLEDAD Y ARREPENTIMIENTOS
En su residencia de Abu Dabi, donde vive desde hace cinco años tras varios escándalos, el rey emérito asegura seguir apegado al mar y a España, que echa profundamente de menos. A sus 87 años, intenta mantenerse activo siguiendo el consejo de Clint Eastwood: “Cada mañana, dejo al viejo fuera”.
Desde su salida de España en agosto de 2020, apenas ha visto a su familia, salvo a su nieto Froilán, que reside con él. “El desarraigo y el aislamiento al final de la vida no son fáciles. Estoy resignado, herido por una sensación de abandono. Hay días de desesperación y vacío”, confiesa.
Juan Carlos I recalca que su exilio fue voluntario, con el objetivo de “no obstaculizar el buen funcionamiento de la Corona ni a mi hijo en el ejercicio de sus funciones soberanas”.
Admite, sin embargo, que fue “un grave error” aceptar el regalo de cien millones de dólares del rey Abdulá de Arabia Saudí en 2008. Pese a ello, subraya que todas las causas judiciales han sido archivadas y que “no se me ha imputado nada, ni por blanqueo de capitales ni por acoso”.
“Mi vida estuvo dictada por las exigencias de España y del trono. Di libertad a los españoles al establecer la democracia, pero nunca pude disfrutar de esa libertad para mí”, concluye el monarca.







