El sonido de las notificaciones activa el mismo circuito que una adicción

Investigaciones en neurociencia demuestran que el sonido de las notificaciones del móvil activa los mismos circuitos cerebrales asociados a las adicciones

Alicia D. Romero | Mallorca, 24 de Octubre de 2025 | 00:00h

El simple sonido de una notificación en el teléfono móvil puede provocar en el cerebro una reacción similar a la que causan las drogas o el juego, según coinciden diversos estudios recientes en neurociencia y psicología del comportamiento. Cada alerta digital activa el sistema de recompensa cerebral, liberando dopamina, el neurotransmisor asociado al placer y la motivación.

Este proceso explica por qué tantas personas sienten la necesidad de revisar su teléfono constantemente, incluso cuando no hay nuevos mensajes o interacciones. La neuropsicóloga Laura Hernández, especialista en conducta digital, lo resume así: “El cerebro aprende a asociar ese sonido con una posible recompensa: atención, conexión social o una novedad que puede resultar gratificante”.

EL EFECTO DE LA "RECOMPENSA INMEDIATA"

Los expertos comparan este fenómeno con las adicciones conductuales, como el juego o el uso compulsivo de redes sociales. En ambos casos, la dopamina se libera antes de recibir la recompensa, solo con la expectativa de que algo positivo ocurra. Este mecanismo crea una sensación de placer momentáneo que el cerebro busca repetir una y otra vez.

“El sonido de una notificación actúa como una señal condicionada: prepara al cerebro para recibir algo placentero, y esa anticipación se vuelve adictiva en sí misma”, explica Hernández.

Investigadores de la Universidad de Stanford comprobaron que las personas expuestas a notificaciones intermitentes muestran una mayor actividad en el núcleo accumbens, la misma región cerebral involucrada en las adicciones químicas. Cuanto más impredecible es la llegada de los mensajes, mayor es la excitación y la ansiedad generadas.

DEPENDENCIA DIGITAL Y CONSECUENCIAS PARA LA SALUD MENTAL

Aunque no todas las personas desarrollan una adicción, los especialistas advierten que la estimulación constante de las notificaciones puede alterar la concentración, afectar el sueño y aumentar los niveles de estrés.

“Cuando el cerebro se acostumbra a recibir pequeñas dosis de dopamina con cada aviso, se vuelve más difícil tolerar los momentos de silencio o desconexión”, explica Hernández. Por este motivo, los expertos recomiendan reducir el número de alertas sonoras, desactivar notificaciones innecesarias o establecer espacios de desconexión digital, lo que algunos denominan higiene tecnológica.

Reordenar las prioridades, limitar el tiempo frente a la pantalla y fomentar la atención plena son estrategias sencillas pero efectivas para recuperar el control. Porque, aunque parezca inofensivo, ese pequeño 'ping' puede tener un poder mucho mayor sobre nuestra mente de lo que imaginamos.

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