Tu cerebro se reinicia cuando viajas a un lugar desconocido
Estudios en neurociencia revelan que viajar a lugares nuevos estimula el cerebro, refuerza la memoria y provoca una especie de “reinicio mental” que mejora la creatividad y el bienestar emocional
Alicia D. Romero | Mallorca, 23 de Octubre de 2025 | 23:00h

Viajar no solo amplía horizontes: también reorganiza la actividad cerebral. Diversos estudios en neurociencia cognitiva han comprobado que, al llegar a un lugar desconocido, el cerebro entra en un estado de alerta positiva, un modo de funcionamiento que estimula la atención, la memoria y la creatividad. Es, en cierto modo, un reinicio natural del sistema mental.
Cuando una persona se enfrenta a un entorno nuevo, su mente debe procesar una avalancha de estímulos: sonidos, olores, colores, rostros y paisajes que rompen con la rutina. Esta experiencia obliga a las redes neuronales a salir del piloto automático y formar nuevas conexiones. “Viajar es una forma natural de resetear la mente. Nos saca de los patrones habituales y despierta la capacidad de observación”, explica la neuropsicóloga Ana Morales, especialista en plasticidad cerebral.
VIAJAR COMO UN "REINICIO NEURONAL"
La ciencia confirma lo que muchos viajeros siempre han intuido: descubrir un lugar nuevo produce una estimulación cerebral semejante al aprendizaje intenso. Al abandonar entornos familiares, el cerebro libera dopamina y serotonina, neurotransmisores vinculados con el placer, la curiosidad y la motivación.
Un estudio publicado en el Journal of Environmental Psychology concluyó que los cambios de entorno favorecen la flexibilidad cognitiva, es decir, la capacidad de adaptarse y pensar de forma más creativa ante los retos. Por eso, incluso un viaje corto o una pequeña escapada puede tener un efecto positivo en el ánimo y en la forma en que procesamos la información.
“Cuando exploramos un destino nuevo, el cerebro se ve obligado a interpretar señales desconocidas. Esto incrementa la actividad del hipocampo, la región encargada de la memoria y el aprendizaje”, señala Morales. Así, viajar no solo proporciona descanso emocional, sino que entrena al cerebro para mantenerse joven, flexible y receptivo.
BENEFICIOS EMOCIONALES Y COGNITIVOS DEL DESCUBRIMIENTO
El llamado “efecto viaje” no depende de grandes distancias ni presupuestos elevados. Basta con romper la rutina diaria: visitar una ciudad cercana, hacer una excursión o cambiar el recorrido habitual al trabajo puede activar los mismos mecanismos de renovación mental.
Los expertos coinciden en que esta estimulación ayuda a reducir el estrés, reforzar la autoestima y aumentar la sensación general de bienestar. “El cerebro adora la novedad”, afirma Morales. “Cada experiencia distinta despierta una parte de nosotros que estaba dormida. Esa sensación de frescura mental es, literalmente, un reinicio”.
Viajar, por tanto, no solo ensancha la mirada sobre el mundo, sino que restaura la mente, renueva la motivación y nos hace más conscientes del presente. En cada destino desconocido, el cerebro encuentra la oportunidad de reinventarse y de redescubrir quiénes somos.
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