Así engaña tu cerebro al reloj biológico cuando cambias de zona horaria
Para reducir los efectos del jet lag, los expertos recomiendan exponerse a la luz natural del nuevo entorno lo antes posible
Alicia D. Romero | Mallorca, 23 de Octubre de 2025 | 02:00h

Viajar a otro país puede ser una experiencia enriquecedora y estimulante, pero también implica un reto para el organismo. Más allá del cansancio físico, el cuerpo debe enfrentarse a un desafío silencioso: adaptarse a un nuevo horario. Este proceso, conocido como jet lag, ocurre cuando el cerebro “engaña” a su propio reloj biológico, provocando una descoordinación temporal en funciones básicas como el sueño, el apetito y los niveles de energía.
El responsable de este fenómeno es el reloj circadiano, un sistema interno que regula nuestros ritmos biológicos a lo largo de las 24 horas del día. Está controlado por una pequeña región del cerebro llamada núcleo supraquiasmático, ubicada en el hipotálamo. Este mecanismo se sincroniza principalmente con la luz solar, que actúa como señal natural para indicar al cuerpo cuándo debe estar activo o descansar. Sin embargo, cuando atravesamos varias zonas horarias en poco tiempo, la luz del nuevo destino no coincide con el patrón al que el cerebro estaba acostumbrado, y ahí comienza la confusión interna.
EL CEREBRO TARDA EN REPROGRAMARSE
Durante los primeros días tras el viaje, el cuerpo continúa funcionando según el horario de origen. Por ejemplo, si llegas a Europa desde América, tu cerebro todavía interpreta que es de noche cuando en realidad ya ha amanecido. Ese desajuste genera síntomas como insomnio, somnolencia diurna, fatiga, dificultad para concentrarse e incluso alteraciones en el estado de ánimo.
Los especialistas explican que el cerebro no puede reprogramarse de inmediato, ya que el reloj biológico se ajusta de manera progresiva, aproximadamente una hora por día. Además, las distintas células del sistema circadiano pueden enviar señales inconsistentes: algunas comienzan a adaptarse al nuevo ciclo de luz, mientras otras permanecen ancladas al horario anterior. Esa falta de sincronía interna es la que produce la sensación de desorientación característica del jet lag.
CÓMO AYUDAR A TU RELOJ INTERNO A AJUSTARSE
Para reducir los efectos del jet lag, los expertos recomiendan exponerse a la luz natural del nuevo entorno lo antes posible, ya que la iluminación solar es el estímulo más poderoso para reajustar el reloj interno. También aconsejan evitar el consumo excesivo de cafeína y las siestas prolongadas durante los primeros días, mantener horarios regulares de comidas y, en casos de grandes diferencias horarias, considerar el uso moderado de melatonina, siempre bajo orientación médica.
En definitiva, el jet lag no es solo una molestia pasajera, sino una prueba de cómo el cerebro lucha por adaptarse a un entorno temporal distinto. Con algunos cuidados y un poco de paciencia, tu reloj biológico volverá a sincronizarse, y tu cuerpo recuperará el equilibrio que el cambio de horario alteró temporalmente.
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