¿Por qué nos reímos cuando nos hacen cosquillas aunque no sea agradable?

La ciencia explica qué ocurre en el cerebro, por qué provocan risa involuntaria y cómo esta reacción tiene un origen evolutivo y social

Alicia D. Romero | Mallorca, 17 de Octubre de 2025 | 18:08h

Las cosquillas son una de esas rarezas del cuerpo humano que todos hemos sentido alguna vez. Provocan risa involuntaria, pero no siempre son agradables. De hecho, la mayoría de las personas se apartan cuando alguien les hace cosquillas, a pesar de que la primera reacción sea la carcajada.

Detrás de esa mezcla de diversión y rechazo hay un complejo mecanismo que la ciencia lleva décadas intentando entender, combinando explicaciones neurológicas, evolutivas y sociales.

QUÉ OCURRE EN EL CEREBRO CUANDO SENTIMOS COSQUILLAS

Cuando alguien nos toca con la intención de hacernos cosquillas, receptores nerviosos de la piel envían señales al cerebro, especialmente al hipotálamo, una zona encargada de las respuestas de defensa y supervivencia.

El cuerpo interpreta ese contacto como algo inesperado y desencadena una reacción automática que se traduce en risa involuntaria. Pero esa risa no siempre significa placer: es una descarga reflejo del sistema nervioso, una forma de liberar tensión frente a un estímulo que no controlamos.

Varios estudios sugieren que las cosquillas tienen un origen evolutivo. Aparecen sobre todo en zonas vulnerables como el cuello, las axilas o los pies, y podrían haber servido como una forma de comunicación social.

Reír en ese contexto sería una manera de reducir la tensión durante el juego o de reforzar los lazos entre padres e hijos. En ese sentido, las cosquillas habrían tenido un papel importante en la creación de vínculos afectivos dentro del grupo.

POR QUÉ NO PODEMOS HACERNOS COSQUILLAS A NOSOTROS MISMOS

Un detalle curioso es que nadie puede provocarse cosquillas a sí mismo. El cerebro anticipa los movimientos propios y anula la sorpresa que activa la reacción. Esa capacidad de predicción impide que se dispare la respuesta nerviosa que genera la risa.
En resumen, la clave está en la imprevisibilidad: sin ese elemento sorpresa, las cosquillas simplemente no funcionan.

Aunque nos hagan reír, las cosquillas no suelen resultar placenteras. Muchas personas las viven como algo incómodo o incluso invasivo, porque el cuerpo percibe el contacto como una amenaza al espacio personal.

Esa combinación de risa y resistencia las convierte en un fenómeno único: una respuesta biológica que parece divertida, pero en realidad es un reflejo del cuerpo ante un estímulo inesperado.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

El truco casero más eficaz para conservar los plátanos y evitar que se pongan negros

El plátano es una de las frutas más queridas en España. Su sabor dulce, su aporte de energía y lo fácil que...

Tener las manos frías puede ser la advertencia de estos problemas de salud

Las bajas temperaturas son habituales en esta época, por lo que sentir frío en el cuerpo no debería ser motivo de...

El aviso de un experto a quienes toman leche semidesnatada

El nutricionista Pablo Ojeda ha explicado en el programa de televisión 'Más Vale Tarde' que la leche desnatada y...

Diferencias entre limón y lima: propiedades, sabor y beneficios para la salud

Aunque limones y limas pueden parecer similares a simple vista, tienen varias diferencias significativas tanto en su...

Sentimiento general

Si te equivocas de voto, puedes desmarcarlo volviendo a hacer clic en el voto erróneo.
0
Comentarios

Hola!, escribe un comentario para esta noticia.Comentar


Curiosidades
Mascotas