Rafa Nadal, un año después del adiós del mejor deportista español de la historia

A sus 38 años, el tenista balear se despedía con un palmarés inigualable

EFE | Mallorca, 09 de Octubre de 2025 | 12:06h

Rafa Nadal, durante el homenaje este domingo en Roland Garros. EFE.

Se cansó de luchar contra el destino, de batallar frente a las lesiones y de desafiar al tiempo. Con un vídeo de 4 minutos y 45 segundos, Rafa Nadal puso fin a un dilema largamente meditado y cerró una carrera inigualable. Hace ahora un año, el tenista mallorquín anunció su retirada del deporte profesional, poniendo punto final a una etapa dorada del tenis mundial.

Pasadas las once de la mañana del 10 de octubre de 2024 llegó el anuncio que muchos esperaban, pero pocos querían aceptar: el adiós del mejor deportista español de todos los tiempos. No por esperado fue menos doloroso. Nadal había sido, durante más de dos décadas, el reflejo del esfuerzo, la humildad y la pasión por competir.

“Hola a todos. Estoy aquí para comunicaros que me retiro del tenis profesional”. Así comenzaba la emisión que dio la vuelta al mundo. En ella, el jugador se mostraba serio, a veces sonriente, agradecido y nostálgico. Entre imágenes de sus mayores gestas, trofeos levantados y duelos memorables con Roger Federer o Novak Djokovic, se repasaba una trayectoria histórica que trascendió el deporte.

“Los dos últimos años han sido difíciles y no he sido capaz de jugar sin limitaciones… Es el momento adecuado de poner punto y final a lo que ha sido una carrera larga y mucho más exitosa de lo que jamás hubiera podido imaginar”, decía Nadal. “Todo lo que he vivido es un sueño hecho realidad. Me voy con la tranquilidad absoluta de haber dado el máximo”.

Nadal: "Me voy con la tranquilidad absoluta de haber dado el máximo"

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A sus 38 años, el tenista balear se despedía con un palmarés inigualable: 92 títulos, 22 Grand Slam, dos oros olímpicos y cinco Copas Davis con España.

UNA CARRERA MARCADA POR LA SUPERACIÓN

Rafael Nadal anunció su retirada cuando ya no pudo más. Tras dos temporadas sin estabilidad competitiva, el manacorí entendió que había llegado el momento. Desde los inicios de su carrera, las lesiones fueron su mayor rival. Aun así, Nadal siempre se sobrepuso, ganando incluso con dolor y limitaciones físicas.

El punto de inflexión llegó tras su brillante 2022, cuando conquistó el Abierto de Australia y Roland Garros, elevando su cuenta a 22 Grand Slam. Pero 2023 fue un año casi en blanco: solo disputó cuatro partidos, todos en Australia. Una lesión en la cadera lo obligó a pasar por quirófano y lo apartó definitivamente de la élite.

Pese a ello, Nadal se resistió a rendirse. Fijó su mirada en los Juegos Olímpicos de París 2024, donde soñaba con despedirse compitiendo junto a su heredero, Carlos Alcaraz, en el torneo de dobles.

UNA DESPEDIDA ENTRE LÁGRIMAS Y RECONOCIMIENTOS

Cada aparición pública de Nadal era un mensaje implícito de despedida. Jugó en Brisbane, Barcelona, Madrid, Roma y Roland Garros, donde recibió ovaciones que reflejaban el cariño del público. Su última final, en Bastad (Suecia), la perdió ante el portugués Nuno Borges, presagio de que el final estaba cerca.

En los Juegos Olímpicos se cruzó con Djokovic en segunda ronda y cayó eliminado. Tampoco consiguió medalla en el dobles junto a Alcaraz. No fue el final soñado, aunque su paso por la ceremonia inaugural dejó claro lo que significaba para Francia y para el deporte mundial.

Un mes y medio después, llegó el vídeo de despedida y, poco después, su última aparición oficial en la Copa Davis de Málaga, donde España cayó ante Países Bajos. Aquel adiós, improvisado y de madrugada, no estuvo a la altura del mito, pero el homenaje definitivo llegaría meses más tarde.

PARÍS, EL ESCENARIO DEL HOMENAJE DEFINITIVO

El 25 de mayo de 2025, Roland Garros se vistió de gala para rendir homenaje al campeón de catorce títulos en la tierra parisina. Allí estuvieron Federer, Djokovic y Andy Murray, testigos de la emoción y del reconocimiento universal. Una placa con su nombre en la pista Philippe Chatrier selló para siempre su legado.

Poco después, Nadal fue investido doctor 'honoris causa' por la Universidad de Salamanca, un reconocimiento a su resiliencia, humildad, disciplina y trabajo en equipo. Fue el primer deportista en recibir esta distinción.

Alejado de la competición, el manacorí disfruta ahora de una vida más tranquila, lejos de los viajes y las rutinas del circuito. “No he vuelto a coger una raqueta”, confesó en una de sus últimas apariciones públicas.

UNA NUEVA VIDA ENTRE PASIONES Y FAMILIA

Hoy, Rafael Nadal vive centrado en sus otras pasiones: el golf, el fútbol y su familia. Dedica tiempo a su Fundación, a la Academia Rafa Nadal y a su papel como padre. A un año de aquel anuncio que nadie quería escuchar, el campeón se muestra en paz con su decisión.

“Mi rutina diaria es que no tengo rutina. No echo de menos mucho el tenis, porque siento que lo di todo”, expresó recientemente. Su legado, sin embargo, sigue intacto: el de un deportista ejemplar que marcó una era y llevó el nombre de España a lo más alto.

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