¿Las frutas y verduras congeladas son igual de buenas que las frescas?
Una pregunta que muchos se hacen al llenar el carrito y que la ciencia empieza a responder con datos sorprendentes
Alicia D. Romero | Mallorca, 08 de Octubre de 2025 | 18:44h

En España, somos muy dados a aprovechar hasta el último trozo de comida, y el congelador se ha convertido en un gran aliado para conseguirlo. Desde platos preparados hasta verduras troceadas listas para cocinar, la sección de congelados de cualquier supermercado es una parada habitual. Sin embargo, lo que muchos no saben es que las frutas y verduras congeladas no solo son cómodas, sino que pueden ser incluso tan nutritivas —o más— que las frescas, según apuntan varias fuentes especializadas en nutrición.
Un artículo publicado en Health y revisado por la dietista registrada Allison Herries explica las razones por las que merece la pena apostar por estos productos, que conservan buena parte de sus propiedades originales gracias al proceso de congelación rápida.
MADUREZ ÓPTIMA Y VITAMINAS QUE SE CONSERVAN
La primera ventaja tiene que ver con el punto de maduración. Las frutas y verduras que se destinan a congelarse se recogen justo cuando están en su momento perfecto, ni verdes ni pasadas, y se someten inmediatamente a un proceso de ultracongelación que detiene la pérdida de nutrientes.
La Academia de Nutrición y Dietética señala que este método permite mantener vitaminas, antioxidantes y minerales en niveles similares a los de los productos frescos. Además, evita la oxidación natural que sufren los alimentos cuando pasan varios días almacenados.
Un estudio publicado en el 'Journal of Agricultural and Food Chemistry' en 2015 lo demostró con datos: tras comparar ocho tipos de frutas y verduras —unas conservadas en refrigeración durante 3 y 10 días y otras congeladas durante 90—, los científicos comprobaron que el perfil nutricional era muy parecido en ambos casos. En algunos alimentos, los congelados incluso presentaban concentraciones más altas de ciertos micronutrientes.
DIFERENCIAS MÍNIMAS ENTRE FRESCOS Y CONGELADOS
La idea de que lo congelado es menos saludable se ha ido desmintiendo con el tiempo. Investigaciones recogidas por Healthline y la Mayo Clinic indican que las diferencias entre un vegetal fresco y su versión congelada son mínimas, sobre todo cuando los productos frescos han pasado varios días en la nevera antes de consumirse.
De hecho, según la Mayo Clinic, el proceso conocido como flash freezing —una congelación ultrarrápida— ayuda a preservar vitaminas tan sensibles como la C o el ácido fólico. En muchos casos, estos valores pueden ser incluso superiores a los de una fruta fresca que lleva días fuera de su punto óptimo.
SIN ADITIVOS Y CON MAYOR SEGURIDAD ALIMENTARIA
Otro aspecto positivo es que la mayoría de frutas y verduras congeladas no contienen aditivos ni conservantes añadidos. La congelación en sí ya actúa como método natural de conservación. Aun así, los especialistas recomiendan revisar la etiqueta antes de comprar para asegurarse de que el producto no lleva azúcares, sal o salsas añadidas.
La dietista Allison Herries recuerda en su artículo que lo ideal es optar por bolsas de un solo ingrediente —por ejemplo, “espinacas”, “fresas” o “pimientos”—, sin añadidos innecesarios que alteren su valor nutricional.
A nivel práctico, cocinar con alimentos congelados supone una ventaja clara: no hace falta lavar, pelar ni trocear. Basta con abrir la bolsa y añadir el producto directamente a la sartén, el horno o la olla. Esto los convierte en un recurso ideal para quienes tienen poco tiempo, pero no quieren renunciar a una alimentación equilibrada.
Según el mismo artículo de Health, esta practicidad es uno de los motivos por los que cada vez más consumidores optan por mantener un pequeño “fondo de congelador” con frutas y verduras listas para usar en cualquier momento.
VERSATILIDAD EN LA COCINA Y REDUCCIÓN DEL DESPERDICIO
Además de ser saludables y cómodos, los alimentos congelados son tremendamente versátiles. Se pueden usar para preparar salteados, sopas, batidos, guisos o incluso como complemento en el desayuno —por ejemplo, en un bol de avena o sobre unas tostadas integrales—.
La BBC Good Food destaca que su uso también ayuda a reducir el desperdicio alimentario, ya que se puede emplear solo la cantidad necesaria y devolver el resto al congelador sin riesgo de que se estropee. Aunque las ventajas son evidentes, los expertos recomiendan seguir ciertas pautas:
- Evitar mantener los alimentos congelados durante más de un año, ya que algunos nutrientes pueden degradarse.
- No volver a congelar un producto que ya se ha descongelado.
- Prestar atención a la textura de los vegetales de hoja, que pueden perder firmeza tras el descongelado.
- Preferir productos ultracongelados frente a los que han pasado por procesos más lentos.
La Harvard Health Publishing subraya que lo ideal es combinar alimentos frescos y congelados para aprovechar lo mejor de ambos mundos: la frescura y el sabor del producto recién recolectado, junto con la durabilidad y practicidad de los congelados.
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