La vida de Raquel Sánchez Silva, 12 años después de la muerte de Mario Biondo
La popular presentadora de televisión vuelve al foco de la polémica tras reabrise la investigación por la muerte del cámara italiano
Marina J. Ramos | Mallorca, 07 de Octubre de 2025 | 04:34h

La vida de Raquel Sánchez Silva dio un vuelco irreversible en mayo de 2013. Su marido, el cámara italiano Mario Biondo, fue hallado muerto en el domicilio que ambos compartían en Madrid. Por aquel entonces, la presentadora vivía uno de los momentos más dulces de su carrera: era el rostro de Supervivientes desde Honduras y una de las grandes apuestas de Mediaset. La tragedia, sin embargo, la colocó de golpe en el centro de una historia tan mediática como dolorosa.
Raquel y Mario se habían casado un año antes, en 2012, en Sicilia, tierra natal del cámara. Su relación había sido muy pública y cómplice; las muestras de cariño entre ambos eran frecuentes y reflejaban una historia de amor luminosa que se apagó de forma repentina. La muerte de Biondo, con solo 36 años, conmocionó al mundo televisivo y dejó a la periodista en el ojo del huracán.
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Desde el primer momento, la investigación dividió versiones. La justicia española determinó que se trató de un suicidio, aunque la familia de Mario nunca aceptó esta conclusión. Doce años después, el caso vuelve a ocupar titulares: la Audiencia de Madrid ha reconocido ahora que existen “indicios” que apuntan a que pudo no haber sido un suicidio. Una revelación que reabre viejas heridas y da la razón, al menos parcialmente, a la familia Biondo, que siempre ha defendido la tesis del homicidio.
Este enfrentamiento marcó para siempre la relación de Raquel con sus exsuegros. Santina Biondo, madre del cámara, ha sido una de las voces más críticas. “Su comportamiento con nuestra familia es muy sospechoso. La familia de su marido lucha por saber la verdad, y ella debería estar de nuestro lado (...) Nunca ha llamado al móvil para decir una palabra. Nunca. Solo en el funeral, y después desapareció. Solo tengo un correo en el que me dijo que Mario había destrozado su imagen con lo que había hecho”, ha declarado heste lunes Santina tras conocer el nuevo giro judicial del caso.
Frente a esta polémica, Raquel optó hace años por el silencio. Ha preferido no pronunciarse ni responder públicamente a las acusaciones, defendiendo su derecho a reconstruir su vida lejos del ruido mediático. Cada vez que el caso ha vuelto a los titulares, su postura ha sido la misma: silencio, discreción y respeto por su intimidad. Con el tiempo, la presentadora rehízo su vida. Un año después de la muerte de Mario, conoció al productor argentino Matías Dumont, con quien se casó en 2015. Un año más tarde, en 2016, se convirtieron en padres de mellizos, Bruno y Mateo, a quienes Raquel protege con absoluta reserva. La maternidad, como ella misma ha reconocido en alguna ocasión, le trajo equilibrio y serenidad.
En el plano profesional, Sánchez Silva ha sabido reinventarse sin perder relevancia. Tras su etapa en Mediaset con programas como Supervivientes o Pekín Express, encontró en RTVE un nuevo hogar televisivo. Desde 2018 presenta Maestros de la costura, el talent show de moda que ha consolidado su figura como presentadora cercana, elegante y versátil. El formato, que ya suma varias ediciones —incluidas versiones celebrity—, ha sido un éxito de audiencia y crítica. Además, ha compaginado ese proyecto con otros trabajos que confirman su papel como uno de los rostros más sólidos de la televisión en España: Likes en Movistar+, Lo siguiente en La 1, Falso amor en Netflix o El Conquistador, también en TVE.
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Doce años después de aquella tragedia que marcó su vida, Raquel Sánchez Silva sigue adelante, volcada en su familia y su carrera. Ha elegido el silencio como escudo y la discreción como camino, aferrándose a su vida presente y dejando que sea el tiempo —y la justicia— quien dé respuesta definitiva a un capítulo que nunca terminó de cerrarse del todo.









