La verdadera razón de los calambres nocturnos en las piernas

Durante años se han relacionado con la falta de potasio, magnesio o deshidratación

Alicia D. Romero | Mallorca, 26 de Septiembre de 2025 | 07:11h

Los calambres nocturnos en las piernas son espasmos musculares repentinos e involuntarios que aparecen durante el descanso, generalmente en la pantorrilla, aunque también pueden afectar a pies y muslos.

Se caracterizan por un dolor intenso acompañado de una sensación de rigidez que puede durar desde unos segundos hasta varios minutos, interrumpiendo el sueño y dejando molestias incluso al día siguiente.

Aunque durante años se han relacionado con la falta de potasio, magnesio o deshidratación, los especialistas aclaran que la mayoría de los calambres nocturnos no responden a una sola causa, sino a una combinación de factores que influyen en el sistema nervioso y muscular.

CONTRACCIONES SÚBITAS

Los estudios médicos indican que estos espasmos se deben a una sobreactivación de los nervios que controlan los músculos, provocando contracciones súbitas mientras el cuerpo está en reposo. Entre los factores que pueden favorecerlos destacan:

Fatiga muscular después de ejercicio intenso, largas caminatas o permanecer de pie durante muchas horas.

Sedentarismo o mala circulación, ya que pasar demasiado tiempo sentado o con las piernas cruzadas puede dificultar el flujo sanguíneo.

Posiciones al dormir que mantienen el músculo en tensión durante la noche.

Alteraciones neurológicas o metabólicas, como problemas de tiroides, diabetes o deficiencias de minerales, aunque estos casos son menos frecuentes.

Edad, dado que los calambres son más comunes a partir de los 50 años.

CÓMO PREVENIRLOS

Los expertos recomiendan varias medidas para reducir la frecuencia y la intensidad de estos episodios:

Estiramientos suaves antes de acostarse, especialmente de los gemelos y de los músculos posteriores de las piernas.

Mantener una correcta hidratación a lo largo del día para favorecer el equilibrio electrolítico.

Practicar ejercicio moderado de forma regular para fortalecer los músculos sin sobrecargarlos.

Evitar el uso prolongado de calzado inadecuado que pueda afectar a la postura y a la circulación.

Dormir en una posición cómoda que no mantenga los músculos en tensión.

En casos de calambres recurrentes o muy dolorosos, se aconseja consultar a un médico para descartar problemas circulatorios, nerviosos o metabólicos que requieran un tratamiento específico.

Los calambres nocturnos en las piernas no suelen estar ligados a enfermedades graves, pero pueden ser una señal de sobrecarga muscular, mala circulación o hábitos de vida mejorables.

Cuidar la actividad física, mantener una buena hidratación y asegurar un descanso adecuado son las claves para prevenirlos, además de buscar atención médica si se vuelven persistentes o especialmente dolorosos.

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