El misterio de por qué los plátanos brillan bajo la luz ultravioleta

Más allá de su atractivo para los humanos, algunos científicos sugieren que este fenómeno podría tener un papel evolutivo

Alicia D. Romero | Mallorca, 24 de Septiembre de 2025 | 04:00h

Los plátanos, una de las frutas más consumidas en el mundo, esconden un fenómeno sorprendente que no es visible a simple vista. Bajo una lámpara de luz ultravioleta (UV), su cáscara emite un brillo azul intenso, un efecto que ha intrigado a científicos y curiosos durante años. Esta peculiar fluorescencia no es solo un espectáculo visual, sino que revela información clave sobre el estado de maduración de la fruta y abre la puerta a posibles aplicaciones en conservación y control de calidad.

A pesar de su aspecto común, el plátano esconde un laboratorio químico en miniatura. Su proceso de maduración no solo implica cambios de color y textura, sino también reacciones moleculares que transforman pigmentos naturales en compuestos capaces de emitir luz. Para los investigadores, este fenómeno es una ventana única para entender cómo la naturaleza aprovecha mecanismos invisibles para comunicarse con el entorno.

UNA REACCIÓN QUÍMICA ÚNICA


El brillo azul de los plátanos se debe a la descomposición de la clorofila, el pigmento que les da su color verde cuando están inmaduros. A medida que el plátano madura, la clorofila se degrada en compuestos conocidos como catabolitos de clorofila fluorescentes. Estos compuestos, invisibles en condiciones normales, reaccionan a la luz UV emitiendo esa tonalidad azulada que parece sacada de una película de ciencia ficción.

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Este proceso ocurre de forma natural mientras la fruta pierde su color verde y adquiere el característico tono amarillo. La intensidad del brillo sirve como un indicador biológico: cuanto más maduro está el plátano, mayor es la presencia de estos compuestos y, por tanto, más fuerte es su fluorescencia. De hecho, los científicos han descubierto que este brillo puede medirse para estimar el momento óptimo de consumo, ofreciendo un método no invasivo para determinar la calidad de la fruta.

Lo más interesante es que la degradación de la clorofila no solo afecta al color de la piel. Durante la maduración, se liberan azúcares y aromas que influyen en el sabor, y los catabolitos fluorescentes actúan como marcadores de estas transformaciones, revelando detalles invisibles a simple vista.

UNA SEÑAL PARA LOS ANIMALES


Más allá de su atractivo para los humanos, algunos científicos sugieren que este fenómeno podría tener un papel evolutivo. En la naturaleza, muchos animales -como aves, murciélagos frugívoros e insectos- son sensibles a la luz ultravioleta, por lo que el brillo de los plátanos podría servir como señal para identificar las frutas listas para comer. De esta forma, los animales actúan como aliados involuntarios del plátano, ayudando a dispersar sus semillas y asegurando la continuidad de la especie.

Esta hipótesis refuerza la idea de que la fluorescencia no es una simple curiosidad, sino un mecanismo de comunicación entre las plantas y su entorno. Al destacar bajo la luz UV, los plátanos envían un mensaje claro a los animales que pueden percibirlo: la fruta está madura, dulce y lista para ser consumida. Este detalle demuestra cómo la evolución ha perfeccionado estrategias sutiles para garantizar la supervivencia de las especies vegetales.

Incluso en entornos urbanos, donde la dispersión natural de semillas es limitada, este brillo azul sigue siendo un recordatorio de los complejos vínculos entre la química y la ecología. Los científicos continúan explorando si otros frutos emplean mecanismos similares, lo que podría revelar nuevas pistas sobre la interacción entre plantas y animales.

CURIOSIDAD CIENTÍFICA Y APLICACIONES


El estudio de este efecto no solo satisface la curiosidad, sino que también tiene aplicaciones prácticas. Comprender cómo se forman estos compuestos fluorescentes podría ayudar a mejorar los métodos de conservación o incluso a desarrollar sensores que detecten el grado de madurez de frutas y verduras sin necesidad de tocarlas.

Investigadores trabajan en dispositivos capaces de medir la intensidad de la fluorescencia para predecir el momento exacto en que un plátano alcanza su punto ideal de consumo, reduciendo el desperdicio alimentario. Además, este conocimiento podría trasladarse a otras frutas, optimizando las cadenas de distribución y permitiendo a los productores ofrecer productos más frescos y duraderos.

La próxima vez que veas un plátano, recuerda que detrás de su apariencia sencilla se esconde un pequeño espectáculo de química natural, visible solo para quienes se atrevan a iluminarlo con la misteriosa luz ultravioleta. Lo que parece una fruta común se convierte así en un ejemplo perfecto de cómo la ciencia puede revelar secretos ocultos en los alimentos que consumimos a diario.

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